Hidan no Aria Volumen 15 – Epílogo

Hidan no Aria Volumen 15 Go for the Next!!!
Go for the Next!!! – El Fantasma de la Ópera

A la mañana siguiente, ya habíamos llegado a Bruselas en el microbús. Aquí también era un lugar donde se hablaba francés, y la ciudad en sí era un poco más pequeña que París. Las casas estilo occidental iban de tres a cuatro pisos y los muros de éstas se encontraban pegados unos con otros perfectamente mostrando un cierto sentido de unidad. El cielo encima de mí era extenso, aunque un poco nublado.

Y, en ese lugar, donde existía un paisaje que verías en un cuento occidental… Nakasorachi y Shima bajaron del bus en la estación central y se pusieron de camino para volver a Japón.

La verdad, me preocupaba mandar sólo a ellas dos de regreso, pero, de todas formas, al parecer Watson las había llevado hasta el instituto Butei de Bruselas donde habían aprendido un par de cosas. Con esto al menos puedo decir que la excursión cumplió su función para ellas. Así… ellas, que no tienen que ver nada con la Guerra del Lejano Oriente, pueden irse sin involucrarse.

Viéndolo desde ese punto de vista, solté un suspiro de alivio.

Pero sobre todo, gracias, Nakasorachi y Shima, por ayudarnos en una misión tan peligrosa sin preguntar nada al respecto. Cuando le di mis más sinceros agradecimientos, cada una me respondió a su manera: Nakasorachi con un “de #na%da%#” y Shima con un “ayudarse entre compañeros es normal”. Aquellas palabras me recordaron una vez más que éramos un equipo ahora.

Los que se quedaron en Bruselas fueron Jeanne, Meiya, Watson y, por supuesto, yo. En otras palabras, sólo Deen. Luego de despedirlas, decidimos entrar al hotel de Liberty Mason en el centro de la ciudad…

Eran habitaciones dobles y separadas. Dado que Watson se veía como un hombre, le tocó conmigo mientras que las otras dos chicas, Jeanne y Meiya, fueron juntas. El hotel, aunque por fuera parecía algo rústico, al entrar uno se daba cuenta que era un perfecto hotel de ciudad. Gracias a eso me hice a la expectativa de poder descansar como era debido. Parecía un lugar acogedor para residir temporalmente…

Dicho esto, luego de tomar algunos cartuchos de balas de Watson, me acosté en mi cama… Al despertar, me di cuenta que ya era de noche. Espera, guau, dormí doce horas seguidas. Ya me parezco un poco a Kana.

En la cama del compañero a mi lado, Watson estaba durmiendo plácidamente. Rayos. Su cara al dormir es linda. Qué bueno que ya estoy fuera del Modo Histeria. De lo contrario me habría dejado llevar por su belleza y le habría dado al menos un beso en la mejilla. Esta situación es realmente problemática.

“…”

Al final, al ver a Watson dormir no pude quedarme tranquilo dentro de la habitación… por lo que salí de allí pensando al menos comer algo en el restaurante del primer piso del hotel. Al hacerlo, desde el pasillo…

“Tohyama.”

Apareció Jeanne desde el baño.

“Ah, Jeanne. Buenos días… Aunque supongo que aún no lo son. Ah, ¿ya fuiste a comer?”

“…No, aún no.”

“Déjame invitarte a algo, con eso estaremos a mano de aquella vez que me invitaste a una comida en París.”

Cuando entré por primera vez aquí revisé cuidadosamente que los precios en el restaurante fueran más o menos baratos, por lo que la invité generosamente como casi nunca suelo hacer. Pero luego de que Jeanne me mirase con una expresión algo confundida…

“En ese caso, hay una tienda a la que quisiera ir. Follow me.”

Respondió brevemente, y luego salió del hotel guiándome hacia algún lugar.

Mierda… le acabo de sacar la moneda equivocada. ¿Ahora qué haré si me lleva a una tienda cara? No es como si tuviera tantos euros en mi bolsillo.

Bruselas era igual de frío que Paris, pero en medio de la calle no era el caso… Supongo que se debía a que todos los edificios estaban alineados unos con otros. Fue sabio construir este tipo de arquitectura para evitar un poco el frío.

Jeanne me iba acompañando a mi lado, caminando por las calles de pavimento de piedra mientras pensaba en tales cosas… Luego de unos momentos, salimos a una calle central, una un poco más oscura y sucia que las de Japón. En aquella calle incluso había lámparas de gas. Tal vez sólo quisieron poner un diseño nostálgico o simplemente la calle en sí era antigua. Aunque era una calle central, había poca gente, el lugar era silencioso y un poco solitario… Para alguien como yo, que recibió el sobrenombre “Necro”, era un ambiente que me caía como anillo al dedo.

Alrededor del lugar hay un montón de tiendas, aunque la mayoría ya están cerradas por ser de noche y además tarde… El único lugar que estaba abierto era un teatro ubicado en una de las esquinas de la calle. En el letrero ponía “L’Opera”; ésta era una de las pocas palabras en francés que había aprendido en el Palais Garnier, era la ópera.

“Hay varios lugares que ofrecen óperas además del Garnier, ¿no?”

“A toda canción teatral se le llama ópera.”

“Ah, ahora que recuerdo, creo que oí eso en París.”

Entablé con Jeanne una conversación muy corta…

De alguna forma siento que Jeanne no anda muy conversadora esta noche. Más bien, literalmente no había dicho ni una sola palabra desde que salimos del hotel. ¿Acaso seguirá enojada por algo? Realmente creí haber aumentado mi nivel de confianza con ella aquella vez en Luxemburgo. El corazón de las mujeres es semejante al cielo de otoño. Sus sentimientos cambian tan imprevistamente como los ojos de un gato. Por ejemplo: Aria. Mejor no decir nada más para no pisar una mina, ya que de por sí soy malo con las mujeres por naturaleza… Mejor me callo y le sigo el paso a Jeanne.

Y así, al girar en la esquina de la ópera…

“…Tohyama, lo siento.”

Por alguna razón, Jeanne dijo esas palabras con un tono de pesar mientras su figura iba desapareciendo en la esquina.

…¿Lo siento?

“¿Qué quieres decir?”

Dije, intentando perseguirla dirigiéndome hacia esa esquina, pero…

…No estaba. Jeanne se había esfumado.

“…¿Jeanne?”

Seguí caminando, seguí adelante mientras miraba de un lado para otro, y luego yo…

I gave you my music, made your song take wing, and now how you’ve repaid me, denied me, and betrayed me.

La orquesta y la canción del Fantasma de la Ópera comenzaron a ser oídas desde la Ópera de Bruselas. Se escuchó realmente acústico todo eso. Y así, al llegar el clímax de la canción…

¡Boooooom! ¡Craaac! El ruido del adoquín delante de mí rompiéndose sonó casi al mismo tiempo que el sonido del disparo.

“¡…!”

Ese sonido… y ese impacto… ¡Esto no es una bala cualquiera! Posiblemente… se trate de balas Magnum .44 con su presumible doble poder de impacto, y por supuesto porque pueden matar hasta a un oso de un solo disparo.

Lo que estaba brillando al lado del adoquín roto era una bala de punta hueca. Definitivamente ésta era una .454 Casull. Da igual donde impacte, cabeza o pecho, es una bala que si te da te hará trizas.

“…Uh…”

El sudor comenzó a acumularse en mi frente.

El sonido del disparo vino desde atrás, de una parte alta, posiblemente de una distancia muy corta. Justo allí está el enemigo, y por alguna razón fue Jeanne quien me trajo hasta aquí. Eso es lo único que puedo entender. No obstante, no se me ocurre nada más que eso, ahora mismo la cabeza no me da para pensar más. Por supuesto, en medio de todo esto, hay una cosa más que mi instinto me está dejando bien claro: que el enemigo, incluso ahora, puede dispararme si así lo quiere. El primer disparo tan sólo fue para frenarme. Será mejor no moverme descuidadamente, porque si me dejo llevar por el pánico sin duda me disparará.

…¡Instinto asesino…!

Un fuerte instintito asesino estaba llenando el lugar desde mi espalda, en diagonal desde donde estaba parado.

…¡Ahí está! Y más que nada, claramente es diferente a los que me he enfrentado hasta ahora. Se siente más como un usuario de poderes o una bestia, pero no del todo así. Tiene el mismo instinto asesino que Kaname y Sherlock, pero también es un poco diferente. Si tuviera que resumirlo, entonces sería ambos. Es un enemigo que tiene esas dos cualidades.

“…”

Intenté moverme un poco hacia atrás para tratar de ver al enemigo… Tragué saliva, di un poco la vuelta y traté de ver a la dirección de donde vino el disparo. Al hacerlo, allí estaba, a una altura de cinco metros sobre las lámparas viejas de gas. Era un hombre de ropa negra que estaba sentado en cuclillas.

Negro, cabello negro, ojos negros… A diferencia de la máscara que tenía puesta yo en la ópera, la suya le cubría sólo la mitad inferior de su rostro, como un ninja. Las botas negras que cargaba estaban envueltas alrededor de unas hebillas plateadas. Si se ponía de pie, seguramente le llegarían hasta la rodilla. Su abrigo también era largo y de color negro. Hasta el cinturón envuelto en forma de “X” era específicamente de color negro también. Enganchado en ese cinturón estaba su arma, una Winchester M1887, modelo de espada. Se trataba de un rifle de palanca regulada y modificada en Japón. El guardamonte parecía estar un poco más acortado para hacerla más práctica de usar.

En su mano derecha envuelta con unos guantes abiertos, sin embargo se encontraba una Taurus Raging Bull de color negro con un cañón de 8,375 pulgadas. Supongo que fue con ésa que disparó la bala Casull.

Pero lo peligroso de este tipo no eran sus armas. Lo peligroso eran esas dos espadas japonesas colocadas en forma de X en su espalda. No puedo decir qué era exactamente lo peligroso de ello, pero puedo comprenderlo casi intuitivamente.

“…”

Su edad era casi la misma que la mía, o eso podía ver, y su apariencia un poco más cuidada, con un traje negro… Se encontraba en silencio, simplemente mirándome desde allí arriba. Aunque la mitad de su rostro estaba oculto, era más que claro que… se trataba de alguien oriental. Lo único completamente claro en medio de todo ese atuendo negro era… su ojo derecho.

Sólo su ojo derecho, al igual que el de Kon, estaba brillando de un color carmesí… No obstante, no era deslumbrante. Aquel brillo era más opaco, más oscuro, más siniestro.

Y otra cosa más que se podía ver claramente aparte de eso era su mirada, la mirada de alguien que ha matado a una persona.

“…¿Un soldado de Greneda? ¿Quién eres?”

Pregunté luego de no poder soportar más la tensión del silencio…

“No soy nadie.”

Respondió él. Podía hablar japonés, y su acento era correcto. Se trataba de un japonés.

Bien. No tienes tiempo para temer a Tohyama Kinji. Es tiempo de hablar y de hacerlo hablar, aunque sea un poco, para poder comprender esta desquiciada situación.

“Tú… sí que tienes un atuendo complicado. Ese atuendo me recuerda a cosas tipo chuunibyou. Ya sabes, ese tipo de cosas que diría Riko.”

Intenté hablar de lo que fuera.

“Tengo entendido de que Mine Riko no se encuentra por aquí.”

Respondió él con una voz aguda.

Ya veo, entonces está al tanto de nuestros movimientos por aquí. Con eso finalmente lo puedo confirmar. Este tipo es… Youtou.

Youtou, uno de los soldados de Greneda junto a Maken. No hay duda de ello.

“Mira esa arma que llevas en las manos, además de esas balas de punta hueca. Sí, es sospechoso. Vamos, muéstrame tu licencia para portar armas.”

Dije tomando una pose como lo haría un buen miembro del Butei…

“Es mejor que no me hagas enojar diciendo ridiculeces. Ya puedo verlo después de todo.”

“¿Ya puedes verlo…? ¿A qué te refieres?”

“Aunque son demasiadas que hasta a mí me molesta. De todas, diría que sesenta y cinco sobre cien.”

“¿De qué diablos hablas?”

“De las formas en las que podría matarte.”

¿Las formas… en las que podría matarme…?

Youtou, encima de mí, viéndome con el ceño fruncido… miró hacia el cielo, el inmenso cielo de Bruselas.

“…Hoy la luna es hermosa. Mírala con cuidado, pues será la última que vez que la veas.”

Al decir eso guardó la pistola en la funda de cuero negro, y al poner sus manos en aquellas espadas dobles de las que sentía venir todo el peligro… las desenvainó. Su mirada nuevamente caía sobre mí, claramente con ganas de pelear.

“No importa cuántas palabras intercambiemos, el resultado será el mismo. Por eso, sería mejor intercambiar golpes con estas cosas.”

Youtou, que sacó sus espadas junto al ruido de metal producido en la boca de la vaina…

“Primero me enfrentaré a ti a un cincuenta por ciento. Serán sólo tres minutos.”

“¡¿Qué mierda dices con… tres minutos?!”

…¡¿Qué diablos…?!

“Luego de ese tiempo, ya estarás muerto.”

…¡¿Qué diablos pasa con este tipo…?!

Go For The Next!!!

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