Hidan no Aria Volumen 15 – Capítulo 5

Quinta Bala: Panzerlied – Los Tigres Cantantes de la Cruz de Hierro

Esa noche, al llegar al pueblo de Chamonix completamente exhaustos…

En ese lugar había varios lugares turísticos con una decoración y un ambiente como si hubieran mezclado la cultura de Francia y Suiza. Katze entró con sus últimas fuerzas a un viejo hotel de la zona, y luego de decir algunas palabras en alemán fuimos guiados a una suite que al parecer no solía darse a los clientes normales. El interior de la habitación tenía un estilo alemán. Tanto los cuadros como las paredes y los relojes eran de la época pasada. En la pared incluso había un cuadro de Bismark con su casco de punta. Ya veo, entonces la posada está dedicada para huéspedes alemanes también. Con razón aquel hombre no se sorprendió al ver el atuendo de Katze.

Luego de instalarnos fuimos al comedor, cenamos una fondue de queso y algo de sopa mientras nos calentábamos alrededor de la chimenea… Gracias a eso por fin sentí que volví a la vida.

Mientras tanto, Katze estaba comunicándose con sus aliadas por teléfono. Por mi parte hacía mucho que me habían quitado el celular. Katze, quien fue la que lo hizo, al parecer le había gustado ese celular japonés puesto que de vez en cuando lo sacaba de su bolsillo y usaba la aplicación del Tetris para jugar. Más allá de la ventana yacía un cielo estrellado tan hermoso como para dejar impactado a cualquiera.

(Si me pongo a ello tal vez pueda escapar, pero…)

Katze había dicho que ahora mismo yo era su prisionero, lo que significa que posiblemente ahora me llevara a su base donde guardaban las armas. Dado que se reuniría con sus aliadas que las transportaban, era muy posible que pudiera encontrar el “arsenal” que escondían.

Bien. A veces hay que seguir comiendo veneno hasta llegar al plato. Aprovecharé este cambio de situación para investigar más al fondo al enemigo. Después de todo, huir de ellos con las manos vacías también está en contra de las regulaciones de la escuela.

Decidido eso, ahora pensé en tomar una actitud un poco más amistosa frente a ella… Y dado que vi el rostro de Katze algo sucio…

“Hey Katze, deberías cuidar un poco más tu bonito rostro.”

Dicho eso, saqué un pañuelo y limpié su cara como si estuviera tratando con una niña de primaria. En respuesta a eso, Katze…

“¿Bo-Bonito…? ¿S-Soy bonita…? ¡N-No digas ese tipo de cosas!”

De repente su cara se puso completamente roja como haría Aria y luego… ¡bch! Me dio un suave golpe con su pequeña mano. No sé realmente qué pasó, pero al parecer los resultados fueron todo lo contrario a lo que esperaba… Como siempre, allí está mi mala suerte con las mujeres a nivel internacional.

Luego de inspeccionar un poco el área junto a mí, ambos regresamos a la habitación y Katze reforzó la seguridad de la puerta… Después de eso se subió a la cama y se durmió levantando grandes ronquidos mientras Edgar me vigilaba. Dado que ella no era el tipo de mujer delicada como Jeanne, esta vez sí me tocó dormir en el piso. Pero de todos modos no importa; por ahora dormiré lo que pueda. SI no recupero mis fuerzas, no podré seguir inspeccionando al enemigo, ni tampoco huir si la situación lo requiere.

Y así, luego de dormir no tan plácidamente, pasaron varias horas…

Ton ton ton… Luego de ser despertados por pisadas hechas con lo que parecían ser botas militares, abrí los ojos y frente a mí había cinco personas. Katze, quien se despertó también al escuchar eso, rápidamente se arregló su uniforme y abrió la puerta.

“…¡Heil!”

“¡Sieg Heil!”

Todas realizaron un perfecto saludo nazi. Al parecer eran las chicas de su ejército, que habían venido a rescatar a su comandante. Luego de eso, todas soltaron un gran “¡kyaa!” al unísono y se alegraron. De un momento a otro, estas chicas pasaron a ser personas comunes y corrientes. Aunque por mi parte, que no me sienta del todo bien este tipo de ambiente de chicas, sólo me las quedé mirando con una expresión amarga.

Katze, tratando de agradecerle de buena forma a cada una de sus subordinadas, abrazó y sonrió a todas una a una. Al parecer ellas también querían mucho a Katze. Veo que ella tiene buena reputación entre sus subordinadas… Más bien, pequeñas subordinadas de la bruja, por favor dejen de mirarme de esa forma. En serio, ya no soportaría que más brujas pongan su mirada en mí.

A la mañana siguiente, me hicieron subir en lo que parecía un camión de transporte de tropas…

Katze, yo y las demás nos estábamos dirigiendo hacia el oeste desde Chamonix, que quedaba en medio de los Alpes.

Luego de eso subimos a un tren de transporte de vehículos y nos dirigimos más hacia el oeste. Al parecer no pudieron usar la aeronave debido a un accidente, por lo que supongo que de verdad pude detener su invasión a Italia, y dado que no pudieron avanzar se retiraron a otro lugar. Bueno, al menos eso significa que saqué un buen resultado al frustrar los planes del enemigo.

Y así, luego de pasar casi más de medio día en movimiento… llegado el atardecer, ellas me pusieron un vendaje en los ojos, me bajaron y luego me volvieron a subir en algún extraño vehículo. El sonido del motor era como el de una motocicleta, lo que quería decir que tal vez era el Kettenkrad, más específicamente el asiento trasero.

El Kettrenkrad es una mezcla de varios vehículos con el cual se podía recorrer caminos que uno normal no podría. Luego de eso… al parecer entramos a una zona rocosa, pues el vehículo temblaba mucho en el camino. El olor del agua evaporada llega hasta mi nariz, no obstante, no parecía ser de mar, por lo que debíamos estar cruzando un lago.

Y así, luego de pasar por otro camino pedregoso, el vehículo se detuvo por completo.

“Bien, Tohyama, bájate.”

Cuando Katze me quitó la venda de los ojos, lo que estaba frente a mí era una entrada, una entrada a un castillo de piedra. El túnel que allí se hallaba se extendía hasta una habitación y era tan ancho que parecía que podría caber hasta un camión grande. A la izquierda y a la derecha de aquel túnel se encontraban formadas varias chicas que daban la bienvenida a Katze bajo la bandera de la Alemania nazi, pero lo más importante, al fondo de ese pasillo…

“¡…!”

Aunque lo que acababa de ver era algo que ya había visto antes, eso no evitó que el asombro se apoderara de mi cuerpo.

(Un Tiger I….)

Se trataba del tanque usado por la Alemania nazi y a la vez el más famoso en el mundo. Aquel tanque estaba siendo guardado justo aquí. Era el arma con el gran cañón de 88 mm que en su tiempo hizo temblar a todas las fuerzas enemigas. Aunque su silueta no era muy estilizada, su gran capa de acero era resistente a muchos proyectiles y su cañón se asemejaba a una gran cerbatana. Se trataba de un arma monstruosa. El número de la torreta era el 132, mientras que portaba el color del frente de Túnez, el color de la tierra. ¡De cualquier forma, no me imaginaba que se tratara de este tanque…!

(Es decir, ¿cómo es posible que puedan guardar tan bien esta cosa…?)

A simple vista podía notar que se trataba de un vehículo auténtico, aun así, poniendo una pizca de esperanza en mi acción, me acerqué un poco y lo vi con más detalle… El tamaño era inmenso; no había duda que era real. No se trata de una réplica ni nada por el estilo, y lo peor es que parece estar en perfectas condiciones para moverse en cualquier momento.

“¡¿…?!”

Al mirar a los alrededores noté cómo varios otros tanques de guerra estaban alineados. Había un Cromwell de Inglaterra, un tanque medio T-34 de la antigua Unión Soviética y un tanque medio M4 Sherman de Estados Unidos. Era un desfile de tanques clásicos de la Segunda Guerra Mundial, e incluso había tanques ligeros japoneses al fondo.

Y así, al mirar asombrado estos tanques junto al sentimiento de haber sido engañado por un zorro…

“Musée de la Guerre École.”

Mis ojos se detuvieron justo en un letrero donde estaban escritas esas palabras. Musée… En inglés creo que era museum. También al lado había un letrero con un mensaje que decía algo como “¡Tomen sus tanques, pues haremos un gran evento con sus armas!”.

Con eso finalmente lo entendí. Se trataba de un museo de guerra… Las actividades propias del lugar al parecer también se estaban llevando a cabo. En otras palabras… ¡Éste es el “arsenal” de Katze y su equipo, camuflado como un simple museo de antigüedades…! Ya veo, de eso se trataba. A pesar de ser terroristas, vaya si tienen cerebro para este tipo de cosas. Es obvio que en este lugar pueden dejar y esconder armas libremente. Esto significa que todas esas esvásticas colgadas, que son prácticamente un tabú en Europa, también están disfrazadas como decoraciones.

“Oye.”

Katze comenzó a llamarme golpeando mi hombro con el dedo varias veces, así que me giré para verla…

Por alguna razón, ella abrió su mano y extendió su palma hacia mí. ¿Acaso quiere que le dé un regalo de año nuevo también? Pues lástima, no pienso hacerlo.

“…¿Qué pasa ahora, Katze?”

“Paga la entrada. Son ocho euros.”

“¿En serio me vas a cobrar…?”

“Toma, aquí está el boleto. También te daré un sello conmemorativo.”

De mala gana, saqué un billete de diez euros y se lo di a Katze, y a cambio ella me dio el sello con una esvástica grabada en la parte trasera. Extendió su mano para devolverme los dos euros de cambio… pero yo me quedé viendo el sello.

“…Si camino en medio de alguna ciudad en Europa con este sello, es decir, con esta esvástica, es obvio que me arrestarán, ¿no crees?”

“Exacto. En otras palabras, eso es prueba de que la gente aún ve con temor a la Alemania nazi. Para nosotras, ser temidas luego de cientos, incluso miles de años, es algo digno de honor. Jajaja.”

Rió Katze. Desde que entró a su guarida y se reunió con sus compañeras ha estado bastante relajada. No es mi caso, lastimosamente. Aunque, ahora que veo este castillo, como museo tiene muy buena exhibición. Los objetos son interesantes y la temática golpea justo en el interés de las personas que pagarían la tarifa para entrar. Al fondo de la sala incluso se puede ver de reojo un misil V-1.

…Bien, daré una vuelta por los alrededores, después de todo ya pagué la entrada. Oh, también tienen el Jagdpanther que Mutou usó la vez pasada. Si él hubiera venido a este lugar, es muy posible que se hubiera excitado con ver todo esto, aunque también es posible que a mitad de camino se pusiera tan molesto que de seguro lo expulsarían.

Aunque, por supuesto, mi exploración no duró mucho pues me hicieron caminar por un sótano fortificado…

Y así, luego de un rato fui llevado a una tenebrosa habitación que al parecer era el centro de mando del Régimen Hex.

Ah~ Ah~ qué miedo, oh, qué miedo. Este lugar se podría llamar perfectamente la cueva de la bruja. Aria, a quien no le gusta este tipo de cosas, posiblemente a estas alturas ya estaría huyendo a toda velocidad. Primero… la mayor parte del lugar estaba siendo iluminada por velas encendidas dentro de unos cristales con forma de calavera. En la pared estaba colgado un dibujo del Sefirot, un diagrama usado en brujería muy famoso en todo Occidente, incluso yo lo conocía perfectamente. Además de eso había algunos retratos de famosos militares nazis. El hombre en el retrato curiosamente era alguien que sentía había visto en algún otro lado… pero no pude recordarlo con claridad.

En esta sala iluminada por siete extraños candelabros había una mesa octagonal de roble negro. Y, alrededor de esa mesa, de derecha izquierda estaban formadas varias chicas jóvenes con sombreros de bruja y uniformes nazis. Con Katze incluida eran seis en total, aunque había una más al fondo, pero sentía que era un poco diferente del resto. Cada una de ellas era bonita, rozando la hermosura. No obstante, todas llevaban minifaldas ajustadas. Pero lo más importante… parecían ser bastante serias en su actitud. El ambiente que radiaba de ellas era muy diferente a la de las reclutas que fueron a recoger a Katze hacía un rato.

(Todas tienen ese sello especial en sus uniformes, así que supongo que ésta es la mesa directiva de las brujas, ¿eh…?)

Pero entre todas ellas la que más destacaba era la chica de alrededor de veinte años en el asiento del fondo que estaba observando a todas con unos ojos azules claros. Ésta era la única que no llevaba puesto el sombrero de bruja, no obstante, en vez de eso tenía el típico sombrero nazi del uniforme. Los emblemas en su cuello constaban de tres hojas, sin estrella alguna. General de división. Al parecer por fin se muestra el comandante de las brujas.

Era una chica con el cabello desplazado naturalmente, rubia y cautivadoramente hermosa. Su estatura la hacía verse bastante genial a la vista de los demás, no obstante, la audacia que reflejaban sus ojos era algo de temer. Supongo que sería más sencillo describiéndola como la chica sádica que a ese tipo de hombres les gustaría tener.

…Y luego, esa mujer…

“¡Hail!”

Al momento de aquel ya muy visto saludo, las otras seis brujas, Katze incluida, devolverían el saludo con un “¡hail!”. Aunque personalmente ya me estoy cansando un poco de ese saludo, y eso que al principio me pareció algo bastante interesante.

En cualquier caso, luego de aquellos saludos me quedé parado en la parte trasera del asiento de Katze.

“Jetzt… Puesto que hoy tenemos un invitado, hablemos de aquí en adelante en japonés.”

Luego de que la general de división declarara eso…

“Yo, la general al mando de la división francesa de la región occidental del Régimen Hex, Katze Grace, me reporto de regreso. La operación Púrpura fue detenida a medio camino, no obstante, en medio del conflicto obtuvimos un prisionero de guerra. De acuerdo a la legislación del Régimen será ejecutado en el cuartel general.”

Katze comenzó hablar señalando los puntos uno a uno y tratándome como un premio de guerra.

“Buen trabajo. La FEW es nuestra batalla personal, y aunque es innecesario dar un reporte, estoy segura que nuestro gran líder se complacerá de oírlo.”

Dijo la general con un tono de voz elevado y luego, en un instante, dirigió esos afilados ojos hacia mí.

“Señor Tohyama, permítame darle la bienvenida. Mi nombre es Iwilitta Ishtar, la persona que sirve como comandante y protectora de estas pequeñas. Japón y Alemania son países amigos, no es necesario estar tan nervioso, así que por favor disfrute su estadía aquí. Debo decir que su gran país ha forjado grandes personajes tales como Tougou Heihachirou, Hideyo Noguchi y Kenji Miyazawa, a los cuales yo personalmente admiro mucho.”

¿De qué era está hablando esta tipa? Parece como si fuera una mujer que ha viajado en el tiempo.

“…¿Y esa pintura de allá no debería ser de Hitler?”

Respondí a su comentario dejándome llevar por la vista de la pintura al óleo que colgaba en la pared a sus espaldas.

“Le hace falta un poco de conocimiento sobre historia, señor Tohyama. Ciertamente el Régimen fue subordinado del presidente Hitler, no obstante, sólo somos personal prestado. Verás, mi antepasada la gran bruja al servicio del director Himmler fue Ilmar Ishtar. Para ser más precisa, es mi bisabuela, y su esposo es el capitán de la segunda generación de I.U.”

Así que esta belleza, Iwilitta, es la descendiente del segundo jefe de I.U. Al escuchar eso lo recordé. Ciertamente en los registros históricos y las tumbas de los líderes de I.U. había hombres pertenecientes a la Alemania nazi. Lo que significa que esta chica es la descendiente de uno de ellos. Además… esto es sólo una conjetura que saqué de esta conversación, pero posiblemente esta general, Iwilitta… se trate de una observadora enviada por la sede principal de la moderna Alemania nazi. Incluso si tiene un permiso de la sede principal, ella libra lo que dice ser una guerra personal, toma prisioneros de guerra y demás. Si tuviera que explicarlo con un ejemplo empresarial, este Régimen de brujas se trataría de un representante legal o una rama que viene de la empresa principal. En otras palabras, su líder o como sea que le llamen sería el presidente de la empresa, mientras que Katze es la representante de una de sus subsidiarias.

Tal y como GIII había dicho anteriormente, aunque son pequeños y algo viejos… la Alemania nazi aún tiene varios grupos exitosos alrededor del mundo… y el régimen de brujas es uno de ellos. Si nos referimos a eso como empresas trabajando independientemente una de otra, quiere decir que los nazis ahora mismo funcionan como un grupo de compañías con una pobre conexión entre ellas.

(Sin mencionar que… las nacionalidades y las razas de todas estas pequeñas brujas están sumamente dispersas.)

Sus ojos y su piel, incluso el color de cabello de muchas tenían un tono de distintos colores, como si hubieran usado magia para parecerse a esas chicas de anime. Iwilitta es la única aquí que me parece ser naturalmente alemana. Sin embargo, el resto parece ser de raza latina, turca e incluso escandinava. A mi parecer la Alemania nazi aún tenía aquel racismo y persecución de etnias como lo tenía el tercer Reich en sus tiempos, pero esto me dice todo lo contrario. Bueno, supongo que tiene sentido. Con esas ideas en mente les sería bastante difícil reclutar personas capaces en estos tiempos. De hecho, se hace bastante obvio si observamos el hecho de que Katze es líder de uno de los escuadrones.

El fascismo… o más bien cualquier tipo de ideología ya está fuera de su época. Hoy en día las organizaciones pelean duramente tratando de transformarse a sí mismas para encajar en la era actual.

Aquel uniforme cliché que cargan puesto también es tan sólo otro método de moda para fortalecer el ánimo y el sentido de igualdad y equipo entre un grupo lleno de miembros diferentes. De cierta forma eso también funciona como camuflaje; si ellas se hubieran equivocado en ese pequeño detalle, de seguro ahora mismo les estuvieran pisando los talones como al ejército de Estados Unidos.

Luego, como si hubiera adivinado lo que estaba pensando sólo con su mirada, Iwilitta comenzó a hablarme acerca del Régimen Hex.

“Yo no heredé ningún talento para la magia. Sin embargo, estas chicas son descendientes directos de todas aquellas brujas guerreras que han venido peleando desde la Edad Media. En la última guerra, todas esas brujas dejaron de lado su destino y misiones individuales y unieron sus fuerzas para sobrevivir. Ése fue el nacimiento del Régimen de Brujas, una tropa de alto prestigio.”

…Como se diría en el Butei: compañeras de los locos por las peleas, y no sólo eso, sino todas de rango S.

“Para estas chicas no existe nada como principios o gran gloria, simplemente el deseo de querer pelear. Mientras haya fondos y mientras exista una batalla por librar, eso será suficiente. Por ejemplo, los ataques a Hong Kong. Daba la casualidad de que cierto grupo influyente de Estados Unidos quería hacer cierto disturbio en China, y sus objetivos coincidieron con los de la sede principal, así que compartieron un poco de su presupuesto para esos atentados.”

Claro, aunque de todos modos la “bomba termobárica” fue detenida por nosotros… Aun así, ustedes claramente lograron su objetivo de infundir el miedo en toda China. No quiero admitirlo, pero en cierta forma su atentado fue un éxito al cincuenta por ciento. El ataque a nosotros de estas terroristas también lo lograron después de todo.

“Los espectros de los nazis que no querían más que pelear se perdieron así mismos buscando una razón… y ahora terminaron como simples terroristas. Ya veo, bueno, en todo camino hay grietas, y supongo que no les quedó de otra que convertirse en lo que son ahora.”

Ante mi respuesta, con una posición bastante ruda, Iwilitta rápidamente subió un poco su temperamento.

“Señor Tohyama, sugiero que cuide un poco más la forma en la que se expresa. Estoy segura que en el shogi las reglas dictan que la pieza tomada de tu enemigo se convierte en tu aliado… pero estoy segura que también conoce las reglas del ajedrez, ¿no es así?”

En el ajedrez, cuando tu pieza es tomada por el enemigo no hay punto de regreso, en otras palabras, es asesinada por completo.

…Si es así como ella quiere hacer las cosas, por mi parte también es oportuno. A estas alturas ya conseguí más información de la situación del enemigo, al igual que su depósito de armas. De aquí en adelante sólo queda actuar con una retirada como objetivo.

“¿Por qué no dices las cosas más claramente? Piensas matarme, ¿no?”

“Ojojo. Escuché que usted no devolvió nada a cambio en su tiempo de estadía en Ranpan, y lastimosamente nosotras no tenemos fondos para mantener y entretener a invitados. ¿Usted qué cree que deberíamos hacer?”

“No necesito que me entretengan, y ni siquiera bebo.”

Para que quede claro, no es como si haya venido hasta aquí totalmente desprotegido. No, no me refiero al Modo Histeria, aunque es una estrategia simple que se me pasó por la cabeza… En otras palabras, de aquí en adelante me expresaré de una forma ruda y segura diferente a la de mi yo actual, como si estuviera en “Modo Histeria”. Después de todo, para bien o para mal al parecer soy bien conocido en este tipo de mundo subterráneo. El punto esencial de esta estrategia es básicamente estar seguro de mí mismo, hacer que se pongan nerviosas y pasar a través de ellas para escapar…

“¿Entonces puedo tomar eso como una rendición? Si no tiene una bandera blanca, puede tomar y levantar mis ligueros si así lo quiere.”

“No bromees, ¿por qué querría eso? Es todo lo contrario. Si se rinden aquí y ahora y me devuelven la concha de color de Aria, prometo hacer la vista gorda y dejarlas ir. Sólo para que te quede claro, puedo encargarme de todas las siete personas aquí presentes con las manos desnudas.”

…Dije con confianza, lo cual llevó a un doloroso error de inmediato. Iwilitta había levantado sus cejas al comienzo de mi declaración. La expresión que ella tenía daba a entender claramente que no había escuchado nada más a excepción del principio.

“…Bueno, una lástima, entonces serás ejecutado. En serio, pensaba perdonarte la vida si me lo suplicabas un poco. Qué tontito.”

Una sentencia de muerte tan fugaz con una expresión de tal desagrado como la que solía hacer Aria.

…La cagué… ¡Claramente la cagué enormemente…! ¡En serio, ¿por qué diablos siempre hago fallos tan fatales con las mujeres…?! ¡Pero espera, además, ¿por qué te enojas tanto sólo por haber dicho “no necesito de tu ropa interior” señorita general?! Claramente está sonriendo, pero en una parte de su cabeza varias venas están saliendo a relucir como si fueran una esvástica.

En ese momento que me congelé sin poder replicar nada… Katze levantó repentinamente su mano.

“S-Si me lo permite, quisiera decir unas palabras, Iwilitta-sama.”

“Oh, ¿qué sucede, Katze?”

“Pienso que Tohyama es alguien en quien se puede confiar. Además que es de un país que fue nuestro aliado anteriormente, por lo que creo que deberíamos agregarlo a nuestras tropas.”

Dijo Katze, claramente sudando un montón en el proceso. Incluso estando detrás de ella podía notarlo. No podía culparla, después de todo este lugar parecía ser el puesto de mando de su ejército. Cada palabra dicha a su superior podría costarle la vida.

“Katze, la traición es castigada, ¿sabes? Entiendes a lo que me refiero con castigo, ¿verdad? ¿Acaso quieres que te castigue?”

“E-Este hombre salvó a Edward.”

“…¿Qué? ¿A qué te refieres con eso? Dime más detalles.”

Y luego Katze le habló a Iwilitta, quien se había levantado rápidamente de la silla… Le estaba hablando de lo que pasó en Mont Blanc y de cómo le devolví su cuervo. Ante esa historia… la general Iwilitta, quien estaba inclinada hacia adelante…

“…Ooh….”

Alzó su cabeza, miró hacia arriba y cerró sus ojos… Unos momentos después, una lágrima comenzó a pasar por su mejilla. Luego tomó un pañuelo rojo y comenzó a limpiarse las lágrimas que habían corrido un poco su maquillaje. De alguna forma… es como si estuviera conmovida…

Se supone que sólo le habló de cómo salve al cuervo y se lo devolví a Katze, pero luego de escuchar toda la historia Iwilitta se quedó un rato en silencio pensando…

“…Ya veo, así que eso pasó. Si no fuera nuestro enemigo, sin lugar a dudas sería merecedor de una Cruz de Caballero[1]. El familiar de una bruja es como su segunda vida, y por haberlo salvado no sólo le otorgaremos el perdón al señor Tohyama, sino que también le daremos una medalla.”

Dijo mientras daba varios soplos con la nariz en su pañuelo. Inesperadamente… resultó ser una mujer bastante sentimental la general Iwilitta.

“Bien, con eso decidido, cambiaré de planes. Ahora le enseñaremos un poco de nuestra ideología y lo convertiremos en otro terrorista. No me agrada mucho el hecho de que sea hombre, pero no queda de otra. Rosanna, te encargo la operación.”

Luego de recibir la orden de Iwilitta, una de las brujas con unas gafas redondas que había estado callada escuchando hasta ahora alzó la voz…

“¡A sus órdenes, sieg hail!”

De repente todas alrededor se pararon y comenzaron a saludar con una gran energía para luego comenzar a murmurar entre ellas. “Ope ope…”, o algo así estaban murmurando.

¿Operación…? Espera, ¿qué diablos piensan hacerme? Tengo miedo. ¿Acaso piensan en convertirme en un Kaijin como los de Kamen Rider? Y eso que estoy acostumbrado al miedo (la mayor parte por culpa de Aria), pero esto se está saliendo de los limites.

Iwilitta arregló su postura mientras veía felizmente cómo temblaba.

“Ojojojo, ¿quién es la persona más inteligente en el mundo~?”

Ante esa pregunta, todas las seis brujas se pararon firmemente y al mismo tiempo…

“¡Es Iwilitta-sama!”

Contestaron al unísono.

“¿Quién es la persona más hermoso en el mundo~?”

“¡Es Iwilitta-sama!”

“¡Eso es todo por hoy! Todas a sus puestos~”

N-No entiendo qué rayos está pasando, pero parece que la reunión militar se terminó… Iwilitta no me mató, y en vez de eso al parecer piensa utilizarme. Otra vez la situación está tomando un rumbo molesto.

Nuevamente ellas me pusieron otras cadenas, me llevaron a una habitación pequeña en el primer piso y, desconcertado, me hicieron sentar en una camilla. A este punto, lo único que queda es hacer todo lo posible para huir. Es decir, no tengo ni idea de lo que piensan hacerme. La ventana es pequeña, pero mi cabeza podría pasar por allí. El resto sería usar la técnica de la familia Tohyama, “Manipulación de Articulaciones”, pero causa un dolor indescriptible. Después sería lidiar con los barrotes de hierro fuera de la ventana.

Y así, mientras observaba las terminales de escape pensando en una manera de huir… Gtch. Sin tocar a la puerta siquiera, la figura de Katze en su uniforme entró a la habitación. Con una expresión un poco nerviosa, o más bien avergonzada, ella cerró la puerta con su rostro ruborizado… Sin embargo, antes de que ésta se cerrara, alguien al otro lado la sostuvo y se formó una pequeña brecha.

Al parecer Katze no se había dado cuenta, pero todas las brujas de hacía rato estaban concentradas al otro lado viendo toda la situación. Aunque por mi parte sigo sin entender de qué va todo esto…

“…Gracias por lo de hace rato.”

De cualquier forma, di mis agradecimientos por haberme salvado la vida hacía un rato por la historia de Edgard.

“Las brujas de Alemania siempre pagamos nuestras deudas. ¿C-Cómo decirlo?, eeh… fue mi agradecimiento por haberme ca-calentado aquella vez en la montaña. Pero que quede claro que con esto ya estamos a mano. Ya no tengo por qué ayudar a un prisionero de guerra.”

Y así, con su rostro aún rojo… Fum. Katze se sentó a mi lado, directamente a mi lado en la cama donde estaba sentado yo. En cierta forma, el aroma del champú y el jabón llegaban a mi nariz junto al dulce aroma de chica de Katze, obviamente.

“Además, en parte mi intención era salvar a la general Iwilitta. De seguro al intentar matarte, ella habría recibido un gran contraataque a cambio. Después de todo está tratando con el Hombre Maldito.”

…Otro molesto sobrenombre apareció. Sinceramente “Enable” me gusta más que ese.

Mientras ordenaba esos pensamientos en mi cabeza, Katze se paraba levemente y volvía a sentarse repetidamente, arreglando su postura, cortando la distancia y deslizándose hacia mí… Y luego desde el bolsillo de su pecho ella sacó un pequeño termo y le dio una bebida larga.

“Tohyama, toma, dale una bebida.”

Katze me ofreció el termo, con todo su rostro hasta sus orejas rojas. A esta chica sí que le hace efecto rápido el licor.

“¿No sabes que Hitler había dicho que el licor es veneno?”

“¡N-No puedo evitarlo, estoy nerviosa! No seas tan quisquilloso.”

Y seguido sacó un cigarrillo. Esta chica está perdida~

Por alguna razón las manos de Katze estaban temblando, y gracias a eso no pudo encender el cigarro y lo terminó soltando con una cara de estar enfrentándose a una situación de vida o muerte…

“Hay una forma de detener tu operación de cambio a bruja… ¿sabes? Iwilitta-sama es demasiado consentida hacia los familiares, y al parecer a Edgard no le molestaría ofrecerte su puesto como familiar. Después de todo, eres un hombre de Deen, es decir que se supone tienes las suficientes cualidades para ser de ayuda.”

“Sigo sin ver el punto en esta conversación, pero no importa. Si de verdad tienes una forma de parar esa operación o lo que sea, te lo encargo.”

“Bien. Ahora viene el sello del pacto. Cuando se trata con un hombre, esto es algo que una bruja sólo puede hacer una sola vez en toda su vida. Incluso Iwilitta-sama no lo ha hecho, y sigue con un puma como familiar. Después de todo, utilizar a un animal o un ave es la muestra de que eres una señorita.”

…Mgyyu. Y así con el rostro rígido y con sus ojos cerrados, Katze…

Un beso… ¡De repente, sin previo aviso, ella me dio un beso! ¡Espera… ¿por qué?!

“Mgh… Hey… espera un momen– ¡¿Qué te pasa de repente?!”

Huí rápidamente hacia un extremo de la cama, sin embargo, la ahora ebria Katze estaba arrinconándome mientras se acercaba.

“No te hagas el tonto, ya lo sabes.”

“¡Que no lo sé…!”

“De seguro ahora mismo todas las demás están tratando de escuchar al otro lado de la puerta, pero no perdonarlas es inevitable.”

Katze se quitó su corbata y, poco a poco, ella comenzó a desabrochar los botones de su apretado uniforme de su cuello hacia abajo. ¡H-Hey un momento, esto no parece que vaya a terminar sólo con un beso…!

“¡Tú sólo quédate quieto, terminaré en un momento!”

¡Kbah! Los pequeños pechos de Katze, aunque considerablemente más grandes que los de Aria, que hasta ahora habían estado escondidos debajo de su uniforme sostenido por una corbata roja fueron presionados directamente en mi rostro.

E-Esto es malo… ¡Este dulce, dulce aroma me hará…! ¡Llegados a este punto, hasta yo podía comprender a dónde iba todo esto, aunque sinceramente no pensé que esta clase de actos pudieran llevarse a cabo a la fuerza por una mujer! Aunque ahora que lo recuerdo, ciertamente ya he sido sometido a este tipo de cosas anteriormente, ¿no? Por Shirayuki, Riko, incluso Jeanne. Son cosas que realmente no quiero recordar, así que supongo que las olvidé sin darme cuenta.

“Esto también es parte de las enseñanzas de mi familia. Debo u-unirme con la persona que me salve la vida…”

Aún abrazando mi cabeza con sus manos y empujando sus pechos hacia mi rostro, Katze habló de una forma en la que nunca la había escuchado hablar…

Mi presión sanguínea al parecer es bastante susceptible a elevarse con este tipo de interacción de voz y cuerpo con una chica…

…¡Bumbum bumbum….! En ese momento, cuando un gran frenesí estaba a punto de apoderarse de mi cuerpo.

“¿…?”

Katze de un salto se alejó de mi pecho. Y así luego de una expresión de “¿…?” con consternación, ella se volvió a poner su chaqueta. La razón de todo esto, por supuesto yo también la entendía.

…Hace frío. La temperatura dentro de la habitación estaba descendiendo rápidamente. Y luego… brillo… brillo… y otro brillo… El “Polvo de Diamante” comenzó a flotar a través de la habitación. Al darme cuenta de ello, tanto la ventana como las paredes estaban comenzando a congelarse. El hielo adherido a tales lugares rechinaba, expandiéndose por toda la habitación y transmitiendo el frío helado que venía de él. Este escenario… ya lo he visto antes. Lo que es más, incluso le pregunté el nombre japonés de esta técnica a la poseedora en persona aquel día en ese cruce.

(“¡La Flor de Hielo de Orleans…!)”

Al levantarme rápidamente de la cama junto a Katze y ver hacia lo lejos, al otro lado de la ventana… aquella persona que al parecer había recorrido todo el camino hasta aquí en una motocicleta con sidecar era…

“…¡Jeanne…!”

Se trataba de Jeanne, la Bruja del Polvo de Diamante, quien había aparecido de repente cargando un equipo de rastreo.

“¡N-Nos atacan…! ¡El enemigo es Jeanne d’Arc!”

Finalmente, luego de que Katze diera un gran grito en japonés, todas las demás brujas que hasta ahora estaban espiando a través de la pequeña brecha de la puerta comenzaron a moverse de un lado a otro.

Jeanne, que al parecer había tomado esa motocicleta con sidecar del almacén de este lugar, comenzó a conducir rápidamente. Por un momento se veía como si estuviera huyendo, pero luego dio una vuelta a través de una piedra y regresó. Luego de eso… Gzz. Meiya, quien al parecer también estaba en la motocicleta, elevó con todas su fuerzas su gran espada. ¡Y así, como un jinete, ella comenzó a apuntarla hacia aquí mientras la motocicleta corría a toda velocidad!

Junto con Jeanne, quien en este momento parecía una mujer caballero en todo el sentido de la palabra… ¡Gggggzzzzrr! El sonido de la espada rompiendo el hierro se elevó con fuerza. Ellas estaban rompiendo la pared que se había vuelto frágil luego de ser congelada, tanto así que hasta las ruedas delanteras de la motocicleta se veían ya dentro de la habitación. En tan sólo unos segundos, el interior de la habitación estaba lleno de escombros de la ventana y la pared, como si hubiera sido bombardeada.

(…Esto como que está algo peligroso…)

Con todas sus fuerzas, Jeanne, sin prestarme mucha atención, movía el manillar de la motocicleta mientras la gran espada se movía de un lado a otro, haciendo ruidos de metal y hielo triturado. Luego de eso ella puso toda la fuerza del motor en la parte trasera y retrocedió.

“¡Tohyama, follow me!”

De alguna forma me salvé de usar la Manipulación de Extremidades, y en vez de eso… di un gran salto con la rapidez del Modo Histeria hacia la motocicleta en la que estaba Jeanne.

Katze estaba boca abajo en el suelo; al parecer algunos de los escombros que salieron a volar por la acción de Jeanne le habían dado en la cabeza. Aunque su cuervo le estaba dando varios picotazos en la cabeza, ella no respondía. Se había desmayado en todo el sentido de la palabra.

Y así, la general Iwilitta, que al parecer había estado también espiando del otro lado con el otro grupo de brujas, levantó su Mauser C96… Pero al mismo tiempo, y con una increíble habilidad al volante, Jeanne giró la motocicleta para evitar estar en el rango de tiro y luego comenzó a acelerar. Pasando a través de un montón de rocas, ella construyó un camino de hielo y así… condujo hacia el lago.

Como si de magia se tratara, bueno, en realidad se trataba de magia, Jeanne hizo que el hielo desapareciera desde la parte trasera de la motocicleta a medida que ésta avanzaba por el camino. De esta manera, ni siquiera el Kettenkrad podría alcanzarnos. Obviamente, había un camino en medio del lago, pero lastimosamente para ellas ese camino llevaba a una dirección completamente diferente a la nuestra.

“¿Y qué pasa con esa concentración de Partículas Lapislázuli, Jeanne? Si mis ojos no me fallan, acabo de ver que usaste magia.”

“Hasta hace un momento al parecer se estaban concentrando como si fueran el ojo de un tifón, pero al parecer ya están comenzando a expandirse nuevamente. Se suponía que originalmente desaparecerían mañana por la mañana, pero de todas formas ya no quiero usar más magia por hoy.”

Al parecer lo mismo pensaba el enemigo. Después de todo, no veo ningún bote o dirigible persiguiéndonos. Tampoco parecen estar dispuestas a lanzarnos alguna bola de fuego o hacer que nos caiga un rayo.

“Para ser sincera, pensé que me notarían por el ruido o el rastro de magia, pero sí que tuviste suerte esta vez. Al parecer las brujas estaban mucho más entretenidas con algo más, como rastros de romance en el ambiente.”

“…Me explicaré detalladamente sobre eso más tarde…”

En fin, si no quieren usar magia, eso significa que en este momento las señoritas enemigas estarán preparando algún arma. Aun así, no importa qué armas traigan, ahora mismo estoy en Modo Histeria…

…¡Poom! El destello de luz que venía del castillo que se veía por los espejos retrovisores de la motocicleta…

“¡Agáchate, Jeanne!”

…Hyuuuun…

¡…Booooooom booooom…!

Eran dos municiones como bolas de fuego volando a Mach 2. El sonido del disparo que resonó fue como el de un relámpago tocando tierra. Seguido de eso… Suuuuuuubh. El agua del lago a nuestra izquierda se elevó de un golpe hasta el mismo cielo.

…Sssssssssh…

El ataque se transmitió a través del viento y el agua, y por culpa de ello Jeanne soltó por un momento el manillar. Rápidamente tomó la gran espada y la usó de estabilizador a un lado de la motocicleta para evitar la caída.

“¡¿Un cañón de 8,8 centímetros…?!”

Revoloteando su cabello, Jeanne se dio cuenta del arma en cuestión por el sonido y luego rápidamente pisó el acelerador. Los dos miramos por el retrovisor al mismo tiempo y en ese momento… krakrakrakra…

(Ah… Sí, ciertamente dije “no importa qué armas tengan”, pero…)

En esta situación, dudo que pueda hacer algo. Bueno, sinceramente pensé que en algún momento me iban a terminar matando por esta actitud…

Krakrakrakra… un sonido metálico se elevó y al mismo tiempo esa cosa salió al exterior desde la puerta. El Tigre Feroz de la Cruz de Hierro, la Fortaleza Andante, el Demonio de los Tanques Pesados.

¡El Tiger I…!

(Esas brujas… ¡hasta ahora estaban calentando esa cosa!)

…Hyuuun… ¡Booooooooooooooooom, booooooooom…!

El mismo patrón de ataque de hacía un rato impactó esta vez a nuestra derecha. Nuevamente el impacto hizo que la motocicleta casi se volcara, pero gracias a que era una doble esta se mantuvo andando.

“Están ajustando el ángulo de disparo de izquierda a derecha para darnos, y puede que en el próximo disparo lo hagan.”

“Las motocicletas son pequeñas para ese tanque y a esta distancia, no es como si fuera tan fácil darnos.”

“En ese caso, en cierta forma es una suerte que no estén usando explosivos de alto calibre.”

La motocicleta cruzó el lago y luego entró a una zona boscosa para escondernos… La motocicleta seguía avanzando a toda velocidad, pero en el siguiente momento…

…¡Booooooooooooom…! El tercer disparo impactó en la orilla del lago tras nosotros, y varias piedras y escombros salieron volando desde la parte posterior… Luego de un sonido de que algo explotara cerca de nosotros, la rueda de la motocicleta fue pinchada, e incluso la llanta tenía daños.

Zaaaazaaaa… Jeanne se deslizó desde la motocicleta que se iba virando y acto seguido yo también salté por el lado lateral con la gran espada en mis manos. Si corremos un poco más desde aquí… entraremos completamente en el bosque. La carga para el siguiente disparo del Tiger no le dará tiempo a alcanzarnos.

Jeanne se levantó del suelo y salió del polvo para luego ponerse a mi lado y con un “poom”. Ella puso en mi cabeza el equipo de comunicación que ella había estado cargando todo el tiempo.

“Mis compañeras te guiarán de aquí en adelante, follow them.”

“Corran en línea recta, la distancia es de alrededor ciento setenta metros.”

E-Es Nakasorachi a través del equipo de comunicación, la Nakasorachi en modo seria.

“¡Apresúrense y vengan hacia aquí, el señor Tiger está llegando a ustedes a través del lago!”

Esta voz es de… ¡¿Shima-chan de Constelación?! ¿Incluso ella vino como refuerzo? En cualquier caso, me apresuré y ambos corrimos a través de los árboles…

“Ah, por cierto, lo siento, Tohyama, por esta operación de rescate sin previo aviso. Al parecer te interrumpí justo cuando estabas llevándote tan bien con Katze.”

Dijo Jeanne aún con un tono bastante espinoso en sus palabras.

“Dejando eso de lado, me sorprende que me encontraras tan rápido justo en este lugar… ¿Uhm? Por cierto, ¿qué lugar es este después de todo?”

Pregunté tratando de desviar un poco esa conversación.

“Luxembourg École. Es un área cerca a la frontera de Bélgica. La comunicación que teníamos contigo se perdió y como pasó bastante tiempo sin poder recuperarla le pedí a Nakasorachi que te buscara. Por mi parte también le pedí a algunos descendientes de los subordinados de la primera Jeanne d’Arc que dieran con tu localización usando el registro de llamadas de la compañía LUXGSM.”

Los teléfonos celulares dan miedo… Incluso si no te comunicas con nadie, la señal sigue estando conectada a la antena principal por las ondas de radio. En otras palabras, siempre y cuando el móvil esté encendido, uno puede rastrear dónde más o menos se encuentra la señal. Fue una suerte que a Katze le divirtieran los celulares japoneses y mantuviera el mío encendido.

Pero por eso mismo, para ello se necesita una gran tecnología de red, y lo más importante, una operadora habilidosa. Aquellas cosas fueron completamente logradas por Nakasorachi y Jeanne… ayudándose entre sí y esforzándose… Todo por mí, que fui tomado por el enemigo.

En aquel momento, cuando fui designado como inspector del equipo Constelación… realmente subestimé a todos los miembros del equipo, sin darme cuenta que para bien o para mal eran mis nuevas compañeras. Las subestimé por completo, llegando a pensar sinceramente que eran tan sólo un equipo lleno de inútiles.

Pero eso me hace pensar… En serio, ¿por qué no pude creer en ellas desde el principio? Pero ahora que fui rescatado de esta manera, he podido plantearme mi idea sobre ellas y recapacitar desde el fondo de mi corazón.

Ley Butei, artículo 1: CREE en tus compañeros y ayúdense mutuamente…

Corrí por el bosque junto a Jeanne mientras reformulaba aquellas palabras en mi pecho.

Y así, mientras seguíamos escondiéndonos entre los árboles, salimos del bosque y lo que nos esperaba del otro lado era…

(…¡Aquí también hay otro tanque…!)

Era un tanque real, aunque mucho más pequeño comparado al Tiger. No obstante…Jeanne no se detuvo y se acercó rápidamente hacia él, como si se tratara del arma de nuestros aliados.

“Vine caminando desde la frontera con la esperanza de encontrar algún auto, pero para nuestra suerte pude tomar un tanque de la bóveda de armas de esas chicas. La que estaba de guardia ya estaba dormida cuando llegué, así que fue más fácil hacer que oliera el cloroformo. Aunque habría preferido tomar el Renault B1, éste de aquí fue el que pude hacer mover mucho más rápido.”

Dijo Jeanne, comenzando su explicación…

Se trataba del tanque ligero Ha-Go 95 de la antigua armada imperial japonesa. Se trataba de un tanque de tres pasajeros del mismo tamaño que un automóvil común. Aunque su recubierta de metal y cañón eran como un juguete comparado a los del Tiger I, este tanque es uno en todo el sentido de la palabra que una vez participó activamente y cumplió un rol fundamental en la destrucción de los vehículos blindados del enemigo en la campaña de Malasia. En la parte técnica tampoco es como si tuviera tantos fallos, y la potencia que podía desprender también era fuerte. Si te encontrabas en una situación en la que un Tiger te perseguía por campo abierto, este tanque era mejor que un auto común y corriente.

“Meiya y Watson también están participando en la operación de tu rescate. Justo ahora deberían estar a la espera en Bélgica junto a Nakasorachi. Tal parece que Katze y sus chicas tienen simpatizantes en medio de los políticos de Luxemburgo y por eso pueden hacer lo que se les venga en gana… pero en Bélgica siguen siendo buscadas. Si logramos huir y llegar hasta la frontera, ese Tiger nos dejará de perseguir.”

¿Meiya… nos está ayudando?

Ya veo. Con su suerte rodeando a Jeanne, tiene sentido que pudiera hacerse con la motocicleta y el tanque.

“¡Bien, basta de charlas y suban de inmediato, tenemos que partir!”

Pyuu. De repente alguien con un gran lazo atado a su cabeza salió de la escotilla delantera del tanque ligero 95, y, claro, como era obvio se trataba de Shima Ichigo de Logi. Debo suponer que si lograron traer el tanque desde el almacén de armas también podrán conducirlo de aquí en adelante, ¿no?

Aunque es pequeña, ella realmente puede hacer grandes cosas, tal y como si fuera el mismo tanque 95. Poniendo los pies sobre las cortas escaleras de metal, Jeanne y yo subimos al tanque, tomando el puesto de artillero y ametrallador respectivamente.

“¿Crees poder avanzar, Shima-chan? A toda velocidad en línea recta.”

“¡Por supuesto!”

En el modelo 95 de los tanques ligeros japoneses, los artilleros si no mal recuerdo ocupaban la posición de supervisores de campo… así que mientras sacaba mi cabeza por encima de la costilla por momentos le iba dando órdenes, mientras que Shima en el asiento del conductor… Bruuumm bruuumm…

Aunque pequeño, el modelo 95 hizo un ruido como el de cualquier tanque y luego comenzó a correr por tierra. Sin ningún estorbo adelante y fuera de la carretera, comenzamos a dirigirnos hacia el oeste, hacia la frontera de Bélgica. El campo por el que cruzábamos era perfecto para los tanques de este tipo, y el estado de la máquina también era bastante bueno. De hecho, íbamos más rápido que ese Tiger.

Y así, dentro del tanque corriendo por el desierto bajo la luna…

“¡Sí! ¡Sí! ¡Ahora mismo me siento inmensa! ¡Me siento fuerte! ¡Sí! ¡Wiiii!”

Se podía escuchar la gran risa de Shima-chan tan fuertemente que no perdía contra el ruido del motor Diésel. Al parecer estaba emocionada por algo… aunque debo decir que no esperaba menos de la rival de Mutou; su manera de maniobrar era espléndida. Aunque me sigue preocupando cómo esa ropa llamativa sigue colgándose y rasgándose dentro del tanque.

“Comunicación del campamento enemigo interceptada con éxito. Me conectaré ahora.”

Escuché una vez más la voz de Nakasorachi, quien estaba ahora mismo en la frontera esperándonos…

“¡Marsch, marsch! ¡Feur feur feur…!”[2]

Lo que se escuchó a través del intercomunicador fue la voz de la general Iwilitta, que al parecer tenía la cabeza hirviendo de rabia. Así que su excelencia la general también viene montada en el tanque. Literalmente, la cría del tigre dentro de él.

El Tiger que venía pasando arrasando los árboles alrededor de un extremo del lago… ¡Boooooom!

Los proyectiles de 88 mm de los que tan orgullosas estaban salieron volando hacia nosotros nuevamente. No obstante, el modelo 95 lo esquivó con una velocidad considerable haciendo un zigzag. Así que ésta es una batalla japonesa-alemana de tanques… bajo la luz de la luna. Y eso que se suponía que ambos países éramos aliados en las potencias del Eje, ahora me siento mal por las almas de esos valientes hombres de la Segunda Guerra Mundial.

“¡Richtest du richtig mehr~!”[3]

“¡Nicht nicht erwürgt, Frau Iwilitta!”[4]

También se pudo escuchar la voz de Katze. Así que ella también está embarcada. Esa chica realmente trabaja duro.

Sólo por un instante, la luna se puso, por lo que traté de disparar la ametralladora para confirmar nuestra posición actual.

“Bueno, después de todo no me parece muy gracioso irme sin haber disparado al menos una vez.”

Metí mi cabeza y recogí mi cuerpo hacia abajo en la cabina, luego Shima-chan dijo…

“¡Hay proyectiles de 37 mm, aunque la mayoría sólo eran de réplica así que tomamos tres paquetes! ¡La primera carga ya está lista!”

Supongo que debo darles las gracias luego.

Al mismo tiempo que Shima-chan me enseñaba la forma de hacerlo, iba girando poco a poco el volante del cañón. Y así, el cañón giró ciento ochenta grados hacia atrás… en la dirección del Tiger. Aunque le apuntáramos con el cañón mientras íbamos huyendo, al parecer nadie en el Tiger estaba preocupado…

“Objetivo… Tiger I… La luz del campo es insuficiente… no, espera, la luz de la luna regresó. La distancia aproximada es de unos ochocientos metros.”

Realmente nunca había tratado con municiones o artillería de este tipo, sólo aquella vez en Asalto, pero, bueno, ahora estoy en Modo Histeria.

Lenta y cuidadosamente corregí el ángulo de disparo a un costado de mi hombro, y luego de elevar mi concentración al máximo… ¡disparé…! …Doooom. Junto al sonido y el movimiento del cañón, la munición de acero salió volando dibujando una parábola en el aire…

Luego de un momento, el disparo golpeó todo el centro del Tiger, sin embargo… Kannntzz… Impactó en la armadura recubierta del otro tanque liberando un fuerte sonido de metal chocando con metal.

Aajajaja~ Se reían las personas en el Tiger.

“…Prepararé el siguiente disparo.”

Bueno, no esperaba menos para ser sincero. Aunque por nuestra parte este equipo no es el apropiado para una “guerra de tanques”, sino más bien para “combates contra infantería”. Por otro lado, el de ellas es un tanque pesado en todo el sentido de la palabra, construido especialmente para combatir contra otros tanques. Si alguna de aquellas balas de 88 mm que tenían nos daba, sería el fin para nosotros. Mientras que, por nuestro lado, nuestras municiones de 37 mm no le hacían ni un rasguño. Me gustaría culpar a la distancia, pero es que en primer lugar es imposible que una munición de 37 mm llegue con potencia si no estamos al menos diez metros más cerca.

En otras palabras, es como si fuera el enfrentamiento entre un luchador de sumo de Makuuchi y uno de ligas menores.

Si uno de los disparos enemigos impactará cerca seguro que todo, hasta la ametralladora rebotaría.

Después de todo, hace un momento nada más el disparo enemigo cayendo cerca este modelo 95 saltó un poco.

“Veo que están mejorando la precisión de disparo. Este ataque estuvo bastante cerca.”

Dije.

“…Puedo sentirlo. Están usando magia para mejorar la precisión de disparo. Tohyama, es seguro que el próximo disparo nos dará.”

“¡Santo dios! ¡Intentaré esquivarlo! ¡El lago de la frontera está justo delante de nosotros!”

Dijeron Jeanne y Shima respectivamente. Luego de sintetizar los comentarios de ambas… el resultado fue un cincuenta-cincuenta.

Dispararon, sin embargo la velocidad estaba de nuestra parte y el Tiger estaba quedándose más y más atrás. Luego de cruzar el terreno llano y la carretera que llevaba a Bélgica, pude ver un estrecho río que al parecer era la frontera entre Luxemburgo y Bélgica. Sólo un poco más… Si sobrevivíamos un disparo más, nuestra huida sería un éxito.

Mientras pensaba en ello, comencé a recargar el cañón de al menos dos kilos, no obstante, en ese mismo momento ocurrió otra cosa imprevista.

“¡…¡”

Volando desde el museo y cruzando por el bosque casi aplastado por completo, vino volando un monstruo alzando un ruido como el de una sirena.

“… V… 1…”

¡V-1, el misil de crucero desarrollado por la Alemania nazi! ¡Viene volando desde la retaguardia directo hacia aquí!

No se trataba de un simple V-1 con la capacidad de bombardear a un objetivo en movimiento a esta distancia, si no que era un nuevo modelo con sensor de ondas de radio integrado. Si no mal recuerdo, esa ojiva tenía al menos 0,85 toneladas de explosivos mezclados. Si esa cosa nos golpea hará añicos todo. El modelo 95 con nosotros adentro, obviamente.

Dejándome llevar por un juicio apresurado…

“¡Hh…!”

…¡Dooooom! Corregí el rango de tiro, elevando el cañón y disparando las municiones de 37 mm hacia el V-1. No obstante, dado que fue un tiro apresurado, el proyectil apenas rozóo el V-1. Aunque, por suerte gracias, a eso la trayectoria cambió un poco…

¡¡Doooooooooooooooooom!! Un fuego carmesí se generó al lado derecho del modelo 95 junto a la caída del V-1. De alguna forma se logró evitar un ataque directo. No obstante, el modelo 95 aún recibió el efecto de la explosión.

Los gritos de Shima y Jeanne resonaron dentro de la cabina del tanque, y la gran explosión hizo que esta arma de al menos siete toneladas fuera girada ciento ochenta grados… justo en la dirección del Tiger.

“¡No se saldrán… con la suya!”

Shima trató de recuperar el control del tanque, pero tal vez dándose cuenta que eso nos retrasaría se detuvo de inmediato. Justo así, en reversa, ella siguió haciendo correr el tanque, intentado huir hasta el río a pocos metros de nosotros. ¡Lo malo era que al parecer el tanque había sufrido daños por el impacto del V-1 y estaba volviéndose cada vez más y más lento…!

Esto es malo. En primer lugar, a esta velocidad definitivamente el cañón principal del Tiger nos dará, con ese cañón de 88 mm. Ya no hay escapatoria. A juzgar por el tiempo en el que el enemigo se tarda en cargar las municiones, no creo que puedan disparar dos veces, pero es seguro que nos llevaremos al menos un disparo más. Y justo ahora que estamos justo delante de la frontera…

En ese momento, una voz llegó a mi oído irritado desde el Tiger…

“¡Jeanne d’Arc! ¡Desertora de I.U! ¡El fuego del infierno lucirá muy bien en ti!”

Desde un megáfono en la distancia… la voz de Katze y todas las del Régimen Hex cantaban al unísono. ¿Qué diablos piensan que hacen? ¿Quieren sólo molestar con insultos?

Pensé, y luego al ver a Jeanne en la parte de abajo…

Jeanne… Jeanne abrió enormemente sorprendida aquellos ojos azul hielo suyos.

“…Y-Yo…”

Ella estaba perpleja. No hacía nada mientras sostenía fuertemente con sus manos la ametralladora que conectaba con el arsenal en la parte delantera del tanque modelo 95. ¿Qué sucede?

Me quedé aturdido también, pero al mismo tiempo y de repente nuevamente en mi oído…

“¡N-No deben escuchar la canción de esas brujas! ¡Es una táctica de guerra para engañar al enemigo y destrozar la moral de los soldados desde dentro! ¡Las personas con poder mágico son la que reciben con más intensidad esa canción!”

Era la voz apresurada de Meiya, quien al parecer había estado escuchando todo desde mi micrófono.

“¡Jeanne… no lo escuches! ¡Tú estás siendo el objetivo ahora!”

Grité, pero en respuesta Jeanne… Ella sólo estaba temblando sin parar, como si hubiera sido totalmente absorbida por el hechizo.

“Ellas tienen razón, Tohyama… Yo… yo soy una mujer manipuladora. Y… y la verdad es que soy de-débil… tan débil que me avergüenzo de mí misma al estar contigo… Por eso yo… yo…”

A este punto, las lágrimas de Jeanne salían descontroladamente de sus ojos.

“¡…!”

No tengo ni sé nada sobre hechizos, menos algo para deshacer uno hecho por una bruja, pero…

El Tiger, que ya casi nos alcanzaba, comenzó a descender su velocidad de avance para poder concentrar toda la fuerza… en la precisión del siguiente disparo. La distancia era alrededor de cuatrocientos metros, y aquel cañón de 88 mm estaba a punto de dar un golpe decisivo.

Y así, mientras me apresuraba para girar el cañón de 37 mm que no era ni siquiera la mitad del otro…

“…¡Jeanne!”

Grité con todas las fuerzas que tenía para intentar bloquear la canción de las brujas. Si esa canción hace que el valor y el espíritu de las demás brujas desciendan… lo único que necesita Jeanne ahora mismo es recuperar un poco de ese valor. Por eso, aquí y ahora le daré un poco de valor a Jeanne, la Bruja del Polvo de Diamante. Al hacerlo… al hacerlo, podrá recuperarse. Ahora mismo en el Modo Histeria puedo hacerlo de esta forma… ¡De una forma en la que podremos superar de una vez por todas el cañón de ese molesto Tiger…!

“¡Jeanne, ¿de verdad te quedarás así sin hacer nada ante esas palabras?! ¡¿Acaso devolver el golpe ante un insulto no era la forma de ser de un caballero?!”

“…Tohyama…”

『¡Que en este mundo, debajo del sello de una nueva oración sagrada, se reúnan todos los caballeros de la paz!』

Meiya comenzó a cantar a través del intercomunicador… Lo que se escuchaba posiblemente se trataba de una canción para repeler la maldición de las brujas.

“¡Y-Yo…!”

La fuerza que siempre poseyó comenzaba a regresar a los ojos de Jeanne. Bien, sólo un poco más.

“…Shima, detén el tanque. ¡Desde ahora iremos a un combate directo contra el Tiger!”

“¡¿Q-Qué… qué estás diciendo Tohyama-san?! ¡Si nos acercamos más, sólo conseguiremos que nos metan otro disparo, ¿sabes?!”

“¡Dije que te detengas! Esas malditas se burlaron por completo de mi Jeanne, y eso es algo que nunca definitivamente voy a perdonar. Además… ya estoy harto de dar vueltas y seguir huyendo, ¡¿acaso no piensas lo mismo, Jeanne?!”

Con el enemigo habiéndome “robado” el corazón de Jeanne, con una actitud algo “berserk” grité rudamente mis órdenes como líder del tanque. Ante eso, Shima tragó un poco de saliva y luego, con unos movimientos que sonaron “gkann… gkan…”, detuvo el tanque por completo.

Justo ahora, el modelo 95 estaba girado directo al Tiger, que avanzaba más, arrinconándonos. Era una confrontación frente a frente.

“No te preocupes. Una batalla de bombardeo se decide por simple matemáticas. Y por suerte, mis notas en la materia subieron un poco en el instituto de Ikebukuro del Este.”

“¿…?”

Shima levantó su cabeza adornada con el moño rojo y me vio con unos ojos envueltos en lágrimas…

Bien. Con eso la interferencia de vibraciones no me estorbará. Gracias a eso, también la boca de la ametralladora que Jeanne estaba moviendo de izquierda a derecha descontroladamente finalmente se detuvo un poco por encima de la torreta del Tiger. Por ese lado, supongo que no hay problema.

El humo negro que salía del V-1 estaba aumentando cada vez más por el frente izquierdo. Aquella vista era semejante a cómo mi ira estaba aumentando. Dado que nos detuvimos frente a ellos, el Tiger…

“…¡Halt!”

También se detuvo. La distancia era de doscientos metros, una distancia bastante corta si se observaba desde el mirador de los tanques. Y luego, el cañón de 88 mm… nos puso perfectamente en su mira… La trayectoria del cañón de 88 mm podía leerse desde la distancia entre el cañón y el tanque. Claramente y definitivamente están planeando destrozar la capa delantera y superior del tanque y hacernos estallar sin misericordia.

(…¡Vamos, intenten hacerlo si de verdad creen poder…!)

En ese momento… cerré mis ojos. Concentrándome y utilizando la audición del Modo Histeria, traté de espiar la situación del enemigo usando el auricular de comunicación en mi oído. En este estado, si me concentro un poco más podría escuchar incluso el sonido de la respiración y los latidos del corazón. Al hacerlo, una imagen del interior del Tiger se me vino a la cabeza de inmediato.

Manteniendo la concentración, traté de adivinar el tiempo de espera hasta el siguiente disparo del enemigo contando desde el 0,00 hasta el primer segundo. Lo siento, puedo sentir el instinto asesino que tienen. Puedo sentir el momento en el que arremeterán como si fueran un maestro de kendo.

Abriendo lentamente los ojos, tomé el control del cañón de 37 mm que estaba apuntando al Tiger… Traté de levantar la boca del cañón como si presionara mi cuerpo hacia él. Y luego, comencé a apuntar. Pero no apunté al Tiger, sino al “cielo”.

En el tanque ligero tipo 95 japonés existe una mecánica única en el diseño del cañón. Gracias a eso, el artillero puede ajustar la boca de arriba abajo e izquierda y derecha usando su cuerpo. Se le llama “alineación al hombro”. Por suerte, aquel tipo de mecanismo sensorial es bastante compatible con el Modo Histeria. Gracias a eso… ¡podemos hacerlo…!

Usé mis rodillas para empujar suavemente los hombros de Jeanne para no solamente ajustar la boca del cañón, sino de la ametralladora al mismo tiempo.

Jeanne, me doy cuenta que hay veces en las que tú misma no te tienes confianza. Pasó lo mismo aquella vez en el baile de máscaras, y pasa lo mismo ahora que sientes que me involucraste en el frente europeo. Es por eso que el enemigo trata de romperte con aquella música, porque te conoce como eres incluso en la época en la que estabas en I.U. Por culpa de esa maldición, es posible que te quedes en la línea de disparar o no disparar el gatillo en tus manos. Pero, tal y como dice el artículo 1 de la Ley Butei: confía en tus compañeros y ayúdense mutuamente. Por eso yo confío en ti. Ya estoy cansado de desconfiar de mis propios compañeros. Así como tú confías en mí, yo confío… en que vencerás esa absurda maldición y apretarás el gatillo. Después de todo, en realidad sé que eres una chica verdaderamente fuerte. Eso fue algo que se me quedó grabado muy bien aquella vez de mayo en el canal de cruces debajo del instituto Butei. Vamos a ello…

Iwilitta acaba de tomar un respiro hondo… ¡Allí viene el disparo!

“…¡Dispara, Jeanne!”

“…¡Feur!”

Seguidos de mi grito y el de Iwilitta, el cañón del Tiger, la ametralladora de Jeanne y el cañón del modelo 95…

…Comencé a ver todo como en un mundo a súper baja velocidad con el Modo Histeria… Los disparos fueron liberados al mismo tiempo, casi en el mismo orden. Las múltiples municiones disparadas por Jeanne volaron hacia el cielo una tras otra. Volando como si formara una parábola, una bola de fuego liberada desde el cañón de 88 mm venía hacia aquí. Y por último, la munición del cañón de 37 mm salió volando hacia la dirección que había calculado con anterioridad.

Mi disparo alcanzó la decena de proyectiles disparados por Jeanne en medio del cielo… Ambos tipos de proyectiles chocaron entre sí en medio de la oscuridad de la noche, liberando un centenar de chispas en medio del cielo… como si fueran una constelación. El contacto con las demás balas corrigió el ajuste de dirección que no había podido darle desde el hombro al proyectil de 37 mm, y esta vez…

¡¡Bkkkkyyyy…..!!

El proyectil impactó contra el de 88 mm, como si un luchador de boxeo hubiera aplicado un uppercut[5]. Luego, al regresar al flujo de tiempo normal… ¡Hyuuub! El proyectil de 88 mm que había sido golpeado por el de 37 mm se precipitó por encima de nosotros como si de un meteorito se tratara.

¡Booooooooooooooomb…! El proyectil impactó un poco antes de la línea fronteriza entre países y su explosión ocasionó un pequeño movimiento en la tierra.

…¡Lo conseguimos! Un billar improvisado con balas… Si tuviera que nombrarlo, sería definitivamente como el misil de un Patriot. No está bien decirlo yo, pero fue una técnica esplendida.

Debido a la fuerza de impulso, es imposible repeler un proyectil de 88 mm con uno de 37, pero si le das donde tiene que dar es posible desviarlo, es muy posible. Pero, por supuesto, en primer lugar ésta es una técnica que sólo puedes lograr con la ayuda de la ametralladora. De por sí los proyectiles no pueden volar tan rápido como lo haría una bala, y su ajuste tampoco puede modificarse tan rápido. Por eso, antes de que el proyectil tocara el otro, era sumamente necesario hacer que las balas modificaran un poco su curso primero. Y la persona que logró perfectamente hacerlo en este caso definitivamente fue…

“T-Tohyama… ¿qué fue eso…?”

Mi hermosa compañera a cargo de la ametralladora me miraba sorprendida con sus ojos azul claro.

“Buen trabajo… Jeanne. ¿Ves que eres realmente una chica muy fuerte? Si no fuera por ti, este tanque ahora mismo habría sido nuestra tumba. Merci.”

Le di las gracias a Jeanne mientras me reía entre dientes por las voces apresuradas de las brujas al otro lado del intercomunicador.

“V-Veo que se puede hacer siempre que se intente~…”

Ups, se robaron mi línea. Fue Shima-chan, que aún estaba con la boca abierta por la sorpresa.

“¿Verdad que fue simples matemáticas? Bien, Shima-chan, retomemos la estrategia de retirada. Hoy las condiciones de victoria no recaen en destruir el tanque enemigo. Sigamos derecho hacia Bélgica, después de todo también te daría pena destruir ese Tiger, ¿verdad?”

“¡Síp síp! ¡Aaah, esta cita que tuve con el señor Tiger jamás la olvidaré en lo que me queda de vida! ¡Listo, vámonos!”

Con una magnifica habilidad de conducción, Shima movió los controles y volvió a poner en marcha el modelo 95, esta vez dirigiéndonos directo hacia la frontera. Por otro lado, en la cabina dentro del tanque que se meneaba ligeramente… Jeanne estaba sentada sin decir una sola palabra…

“…”

Al momento siguiente, pude sentir como sus suaves labios eran puestos encima de la parte posterior de la mano que le había extendido.

Tal y como lo había hecho una vez la primera Jeanne d’Arc, aquella que produjo un milagro y era llamada la enviada de dios. Luego de unos escasos momentos… finalmente cruzamos el río de al menos 1 metro de ancho.

El Tiger se quedó completamente inmóvil de donde lo dejamos, al parecer rindiéndose en la labor de perseguirnos. No obstante, los gritos de enojo e impotencia de la general Iwilitta aún se podían escuchar claramente por el intercomunicador, así que mejor me lo quité.

Y así, en el territorio de Bélgica, frente a uno de los costados de una desolada carretera… había llegado la hora de despedirse del modelo 95, que aunque resistió toda la persecución, debido a los varios impactos ya no podía andar perfectamente y el humo se elevaba del motor sin control.

…Aunque no habían muros o puntos de control por donde pasábamos, se podía entender bien que era ya otro país por las señales de tránsito. Luego de un rato, Nakasorachi, Meiya y Watson, que las había traído hasta aquí conduciendo un minibús, nos dieron la bienvenida. Al subir todos juntos a ese vehículo…

“Ahora nos toca conducir toda la noche y huir directo hacia Bruselas, la capital de Bélgica. Por desgracia, al parecer los Ignatius de I.U. liderados por Patra tienen acorralado a toda París. Los demás miembros de Deen no pudieron hacer nada y todos terminaron huyendo hacia el norte, aunque por ahora Bruselas está más o menos dentro del campo de influencia de Deen. El problema… es que no falta mucho para que las líneas delanteras comiencen a confundir aliados con enemigos.”

Susurro Watson apenas mientras conducía a la máxima velocidad que podía por la autopista.

(Por mi parte, logré retrasar el atentado del Régimen Hex a Italia y además descubrí su base, pero…)

Esos logros al final fueron para nada… El frente europeo seguía siendo presionado más y más, aunque no en su totalidad por ahora…

[1]. También conocido como la Cruz de Hierro. Es la condecoración de más alto rango que se otorgaba en el ejército nazi. (N. del T.)

[2]. ¡Avancen, avancen! ¡Fuego fuego fuego…! (N. del A.)

[3]. ¡Apunta bien, joder! (N. del A.)

[4]. ¡El cuello, quite sus manos de mi cuello, Iwilitta-sama! (N. del A.)

[5]. Impacto por debajo de la barbilla. (N. del E.)

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