Hidan no Aria Volumen 15 – Capítulo 4

Cuarta Bala: Graf Zeppelin – Un Camino Peligroso en las Alturas

El museo de Louvre es uno de los museos de arte más grandes del mundo, y fue usado una vez en la vieja Francia como palacio real. La parte exterior de la construcción era tan glamurosa como el palacio de Garnier que había visitado anoche, no obstante, este museo iluminado por la luz de la mañana era mucho más grande y amplio. Tan sólo ver el interior incluso desde afuera a través de las ventanas hace que te des cuenta lo precioso que es. Aunque no habría podido esperar menos del antiguo palacio real.

“Entraremos por la Porte de Lions. Ninguno de los turistas nos conoce, por lo que podemos usar la puerta grande sin problemas.”

Meiya y yo entramos a la sala siendo guiados por Jeanne, quien llevaba puesta una ropa muy parecida a un uniforme de secundaria.

Si tuviera que responder a por qué nosotros tres, que somos parte de Deen, estamos aquí… diría que fue porque Meiya visitó el apartamento de Jeanne a primera hora de la mañana y nos dijo de venir aquí, alegando algo sobre una persona que controlaba la magia de la fortuna o algo por el estilo.

En los últimos tiempos mi interacción con personas con poderes había aumentado, por lo que entendía que esto era lo que las miko de Hotogi llamarían un “recibimiento”; es mejor no ignorarlo. Por supuesto, también estaba la posibilidad de que no fuera nada importante, pero de todas formas tenía ciertas expectativas en que la fortuna de Meiya nos sonriera un poco en ese sentido.

Y así, llegamos hasta aquí.

(Pero… ¿ahora cómo fue que terminé así…?)

Mientras caminaba por el hermoso edificio, Jeanne iba a mi lado tomada de mi brazo derecho mientras que Meiya del izquierdo.

Y así, en intervalos de unos momentos, Jeanne le lanzaba unas miradas fulminantes a Meiya y ella se las regresaba con una cálida sonrisa.

…¿Qué diablos es esto?

Es lo que me preguntaba, en especial cuando miraba a Meiya, quien, dicho de una forma japonesa, estaba vestida con la ropa ligera de una chica del bosque[1]. Gracias a eso, su cuerpo se pegaba perfectamente a mi brazo y sentía su piel y músculos, hasta que lo deslizó poco a poco hasta la fuente de la leche, es decir, sus grandes pechos. Es la tercera vez que caigo en el infierno de los pechos. No obstante, pensando que esto podría pasar, llevaba repitiendo como cien veces los números primos como si fuera un mantra budista. Después de todo, la posibilidad de entrar en Histeria mientras caminaba por aquí me daba pavor.

Dejando eso de lado… Meiya dijo que aquí había algo relacionado con la fortuna, pero ¿qué? Me pregunto si estarán exhibiendo alguna espada como la Scramasax o algo por el estilo.

Aunque, en contraste, Meiya estaba saltando y corriendo por todos lados en modo turista.

“59, 61, 67, 71… S-Sólo tengo que seguir caminando de esta forma, ¿no?”

“Así es. El resto depende de la guía de Dios, por lo que no sé qué pasará.”

“Bueno, igual ya aprovecha que llegaste hasta París. Ve a ver a la Mona Lisa o algo.”

Mientras hablaba con Meiya y Jeanne…

Dejando llevar mis pasos por el comentario de la experta en arte Jeanne, di varias vueltas y vi la Niké de Samotracia, la Venus de Milo y la obra maestra de Leonardo da Vinci, la Gioconda o Mona Lisa. Y así, caminé y caminé por al menos unas tres horas… pero no ocurrió nada.

Las obras de arte expuestas en el Louvre son inagotables. Aunque ya era casi medio día, tan sólo había recorrido una tercera parte de todo el museo…

(¿Tengo que pasar un día entero así…?)

Bueno, que sea lo que sea. Después de todo, es rara la ocasión en la que un Butei puede visitar un museo de obras de arte. A menos que sea de Repier, claro.

Y así, me decidí a ver este escenario por única vez en mi vida…

…..

…… ¿…?

(¡¿…?!)

Tal vez vi mal. Allí, escuchando la explicación de la guía turística en la sección de arte de la antigua Grecia… había un grupo de chicas francesas que parecían haber venido a aprender algo de estudios sociales. En medio de ese grupo de chicas con uniformes de señoritas de alta clase creí haber visto a alguien conocido.

Me quedé observando a las chicas desde atrás de la estatua blanca del Discóbolo de Mirón.

“…Jeanne, Meiya… ¿esa chica de allí…?”

Ambas asintieron y miraron a la misma dirección desde la estatua de Afrodita de Cnido. Cuando las dirigieron a la siguiente sala pude observar finalmente la cara del objetivo.

“¡…!”

Los tres nos quedamos sin aliento, nos miramos los unos a los otros y volvimos a dirigir la mirada a la chica. Aquella mujer pequeñita vestida con una falda y un elegante jersey estaba tomando notas mientras escuchaba a la guía… Esa chica es…

(¡Ka-Katze Grasse…!)

…¡No hay duda, se trata de Katze del Régimen Hex! E-En serio, ¿es posible que ocurra algo como esto de repente?

A primera vista pensé que era una equivocación, pero con tres personas viendo lo mismo esa opción estaba fuera de la lista. Sin mencionar que tanto su estatura, rasgos faciales y peinado eran los mismos que tenía Katze. Y lo más importante de todo, llevaba un parche en su ojo derecho. Aunque no tenía su clásica esvástica en él, en vez de ello tenía el dibujo de una flor.

“Meiya, eres digna de elogio.”

Dijo Jeanne en voz baja.

“¿Esto es… parte de tu poder, Meiya?”

“Sí… es posible, aunque no puedo afirmarlo con seguridad. El encuentro que debemos tener con el enemigo se convierte en una coincidencia, y esa coincidencia en algo inevitable. Ésa es la forma más común en la que funciona mi Ventura.”

Meiya dobló sus cejas mientras miraba fijamente a Katze… No obstante, éste no era momento de atacar.

“¿No pueden atraparla de un solo movimiento con la magia? Ya saben, ¿convirtiéndola en rana o algo?”

“Tohyama, no trates de dar ideas con tu pobre conocimiento de las artes mágicas. Además, no podemos usar la magia ahora.”

“Hoy es el día en que las partículas del metal lapislázuli se oscurecen, es decir, que no podemos usar magia a libertad, y por supuesto pasa lo mismo con esa plaga de allí. Por suerte, mi fortuna es un regalo de Dios que apenas se ve afectado por la partícula del metal colorido… pero usar algo más que eso sería peligroso.”

“Son de muy poca ayuda ahora… Bien, en ese caso vayamos de la manera clásica. Después de todo, encontrarla de esta forma es algo de ahora o nunca.”

Cuando llevé mi mano hacia la funda del arma en mi chaqueta…

“No lo hagas, Tohyama. ¿Acaso no recuerdas dónde estamos? Esto es un museo de arte, hay muchas personas inocentes.”

“Entiendo tu sentimiento de exterminar a la plaga de una vez por todas, pero por ahora sigámosle el rastro. Me parece bien matar un insecto uno por uno, pero si descubrimos el hormiguero será más fácil quemar a todos a la vez.”

Ambas, Jeanne y Meiya se acercaron y me detuvieron los brazos.

Con el hormiguero se refiere a… el escondite del Régimen Hex, donde guardan su arsenal. Además, ciertamente no sabemos con cuántas brujas cuenta el Régimen Hex. Está la posibilidad de que si atrapamos aquí a Katze tenga otra carta bajo la manga. En vez de eso, reconocer y ubicar el escondite del enemigo es un gran logro como acción de guerra. Bien, supongo que desde aquí sólo queda seguirla de cerca, en parte para no destruir todas las obras irremplazables de arte del museo.

“…”

Luego de que se movieran de allí a la sala de arte romano, Katze escuchó atentamente la explicación de la guía y luego tomó nuevamente notas.

Vea por donde lo vea… está estudiando. Pero, claro, está en esa edad, es normal que lo haga. Así que realmente va a la escuela con total normalidad. Pero por lo que llevo viendo, la forma en que Katze sigue el tour es incluso mucho peor que la del resto de las estudiantes. Mientras ellas se paran en cada escultura, sacan fotos y demás, ella se separa del grupo y toma nota de las explicaciones de la obra de arte, sin mencionar que un grupo de chinos que vinieron desde el fondo de la sala se tropezaron con ella sin darse cuenta y mandaron a volar su pluma y su cuaderno. Preocupada, ella fue de inmediato hacia donde cayeron y comenzó a recogerlos, pero…

Ninguna de sus compañeras de clase la iba a ayudar… Al parecer… no tiene amigos.

(… Resultó ser una marginada.)

Francia era la tierra natal de Jeanne, por lo que luego de buscar información de ese uniforme en su móvil…

“Es el uniforme de la escuela para chicas Forêt Noir. Es una escuela famosa para mujeres incluso dentro de todas las demás en el sistema escolar. El nivel de enseñanza es alto, pero los gastos lo son aún más.”

Me dijo progresivamente. Oh… Aun siendo una terrorista asiste a un lugar que no va para nada con ella.

Gracias al oscurecimiento de esa partícula lapislázuli o algo así, la detección de la magia tampoco iba al cien por cien, así que… decidí poner mis conocimientos de Inquesta al ruedo y seguirle el paso, mientras que a Meiya le pedí que preparara un auto en caso de tener que seguirla fuera del edificio.

Pasando casi todo el día de esta forma, llegó la tarde y luego las estudiantes de la escuela para niñas Forêt Noir se reunieron por orden de la maestra en la entrada principal del museo. Las estudiantes estaban preparadas para salir. Tal vez era una costumbre aquí también en París, pero al parecer ellas estaban ansiosas por salir e ir de compras. Luego, cada una de ellas hizo un grupo pequeño de amigas y se marcharon.

Pero… Katze se quedó sola, parada sin hacer nada en un extremo de la salida. Y así, observando cómo todas se alejaban del museo en la lejanía…

“Khu.”

Desde su bolsillo sacó una caja de cigarros y lo golpeó suavemente con el dedo hasta que salió uno.

“A mis ojos simplemente parece que está matando el tiempo… ¿pero qué hace con eso?”

Dije, mientras que Jeanne respondió con duda.

“Ni idea.”

O al menos eso dije, pero la verdad es que esto es algo que comprendí bien al estar en el instituto de Ikebukuro del Este. Seguro es porque se sentiría avergonzada si sus compañeras la vieran pasear sola por los alrededores. En otras palabras, es una técnica básica de las marginadas. Luego de que sus compañeras estuvieran suficientemente lejos como para no verla ya, Katze tomó su teléfono y se estaba comunicando con alguna persona. Y así, sin saber que la estábamos siguiendo, comenzó a bajar unas escaleras que había en el interior del palacio de Louvre. Mientras tanto, Jeanne tomó su celular y se estaba comunicando con Meiya…

Katze bajó hasta el estacionamiento subterráneo con olor a gases de escape y luego caminó por medio de los buses turísticos. Y entonces, en el fondo del garaje, Katze montó de un pequeño salto en un vehículo color caqui…

(…U-Un Kettenkrad…)

Se trataba de un vehículo que antiguamente la Alemania nazi había producido en masa. En la parte delantera tenía la forma de una motocicleta, mientras que en la trasera unas ruedas de oruga. Era una motocicleta blindada. Obviamente tener la esvástica pintada llamaría mucho la atención, pero en vez de eso había un escudo blanco en un fondo rojo con la marca de un gato, el cual era representativo del Régimen Hex.

Al parecer aquí se acaba la Katze estudiante de secundaria y empieza la Katze del Régimen Hex…

Se puso un casco con gafas y, en el momento que arrancó el Kettenkrad como si fuera un tractor… Justo en ese instante Meiya, disfrazada con unas gafas de sol, entró desde otro punto del estacionamiento montada en un Alfa Romeo Giulia Sprint GTA carmesí. Me quedé sin palabras en el mal sentido de la palabra debido a que había traído un auto tan llamativo, pero no quedaba otra, le seguiríamos el paso en eso.

Al parecer, el Kattenkrad no podía correr a más de cincuenta kilómetros por hora, y por suerte llamaba mucho más la atención que nuestro auto, así que seguirla no estaba dando tantos problemas. Así, continuamos persiguiendo a Katze en el Alfa Romeo, dejando atrás la zona antigua de París, pasando por los suburbios y luego llegando al campo.

Katze parece estar dirigiéndose directamente hacia el sureste. Nosotros simplemente la seguíamos desde la distancia a una velocidad en la que nos hubieran podido rebasar varias veces. Luego… Jeanne tomó prestados los binoculares de ópera que Meiya había sacado desde su escote.

“Se dirige al aeródromo de Coubert. Entremos.”

Ella confirmó el lugar al cual se dirigía Katze. Era un pequeño campo de aviación rodeado por algunas vallas. Había una pista formada, no obstante, la longitud apenas era suficiente para el aterrizaje de una avioneta Cessna. Por lo que parece que se solía usar más para globos o dirigibles. Y en uno de los rincones… allí estaba. Una aeronave con el hoy en día inusual símbolo del Régimen Hex.

Era una aeronave de al menos setenta metros de longitud, y en el fuselaje de color gris plateado estaba inscrito un título: era el modelo Hindenburg. Al verlo desde la lejanía, tomé los lentes de ópera y revisé los alrededores con más atención… Cerca de la aeronave se encontraban dos chicas rubias vistiendo mini faldas sumamente ajustadas. A la llegada de Katze, ellas unieron fuertemente sus tacones y la saludaron. Viera por donde lo viera eran sus secuaces. Todas ellas se reunieron cerca de la aeronave en el campo de aviación y luego se saludaron entre sí con el típico saludo de la Alemania nazi. Y, obviamente, también estaban armadas.

Katze se bajó del Kettenkrad y luego entró en una gran góndola que llevaba a la nave. Entonces se sentó en una mesa cubierta por un perfecto mantel blanco y comenzó a comer una ensalada con pescado que le había traído una chica de piel oscura. Ella seguía vistiendo su uniforme de secundaria, pero esta vez sí cambió el dibujo de su parche por la esvástica. Varias chicas cargando unos Walther P38 se le unieron en el interior de la nave. Había al menos unas diez de ellas.

Luego de eso, ellas abrieron el compartimento de carga trasero de la aeronave y comenzaron a meter el Kettenkrad. A primera vista parece que se están preparando para despegar.

“Pude cerciorarme de ello un poco al ver el compartimento, pero parece que la carga que llevan son armas pesadas…y también químicas. Lo más probable es que las haya comprado aquí en París y esté planeando atacar Roma con ellas.”

“…¿Qué hacemos? Si las dejamos despegar ya no podremos seguirlas.”

“Habría sido bueno traer un par de lanzacohetes.”

Meiya y yo nos preguntábamos desesperadamente qué hacer mientras nos turnábamos para usar los lentes de ópera. Por otro lado, Jeanne, quien se había puesto sus anteojos…

“Debemos ir allí. El hangar donde metieron el Kettenkrad parece estar construido de un material bastante genérico, tal vez podamos infiltramos si hacemos una abertura.”

Dijo mientras veía en mi dirección. Con una mirada estratégica, claro.

“Parece un lugar perfecto para infiltrarte, Tohyama-san.”

Ahora Meiya me miraba también. D-Dejen eso, no me miren a mí.

“Si quieres ir, ve tú primero. Las damas van primero, ¿no?”

Dije, refutando las palabras de Jeanne, y luego.

“Ciertamente la partícula del metal lapislázuli está oscurecida ahora mismo, pero eso no durará por siempre. Cuando se aclare, es seguro que Katze nos detectará a nosotras, que somos unas brujas.”

“No creo que pueda llegar directamente hasta Roma en esa máquina. Posiblemente aterrice primero en Alemania o Suiza.”

“Si tenemos suerte, ésta sería la oportunidad perfecta para averiguar el paradero de su arsenal, Tohyama.”

Ambas ya estaban hablando de las posibilidades por venir con todo el tono de que yo sería el que se infiltrara.

“Cuando llegues, dínoslo de inmediato y te seguiremos lo más rápido posible.”

Dijo Meiya mientras se sacaba una barrita de cereal de su escote. ¿Es en serio? ¿Te vas a poner a comer ahora?

Aah… qué mierda. Como siempre la situación se volvió molesta. Aun así, gracias a Meiya pudimos seguirle el rastro. No sería para nada bueno perderla y dejarla escapar a estas alturas. Además, la posibilidad de que tengan armas químicas no es para nada tranquilizadora. Si usan gas venenoso en un ataque terrorista se formará un gran lio, y detener ese tipo de líos también es parte del trabajo de un Butei. Por otro lado… si la fortuna de Meiya sigue de mi lado, puede que encuentre el lugar donde Katze tiene el Metal Colorido de Aria y tal vez pueda recuperarlo. Después de todo, gracias a esa fortuna es que ahora hemos podido dar con Katze y se ha desarrollado toda esta situación.

Luego, finalmente comenzaron a quitar las cuerdas de soporte de la nave después de que el motor se calentara lo suficiente. A juzgar por eso, parece que ya no quedan más que unos escasos minutos para el despegue.

“…Si ven que estoy en peligro, deben retirarse de inmediato. Ése es mi precio por ir en su lugar.”

Dejando dicho eso y sin más remedio, salí al exterior desde el Alfa Romeo. Comencé a avanzar moviéndome por varios puntos ciegos como almacenes y contenedores y luego, al estar lo suficiente cerca, lo dejé al todo o nada y corrí hacia la aeronave de Katze. Por suerte parecía que nadie me había visto… y con aún más suerte la puerta del compartimento trasero se podía abrir manualmente. Supongo que esto es gracias a Meiya también; su suerte es increíble.

Mientras las hélices giraban y la aeronave comenzaba a flotar suavemente en el aire… Me infiltré en la oscura bodega y cerré suavemente la escotilla.

“…”

En el hangar donde la humedad se reunía estaba el Kettenkrad, cubierto con una lámina de vinilo gris, y lo que parecía ser un armario. Cada uno de los cajones tenía un número grabado, al intentar abrir uno para comprobar el contenido, encontré algunos paracaídas. Esto me vendrá bien después.

Luego me deslicé por aquellos armarios y pasé al lado del Kettenkrad.

(En parte subí a esta cosa debido a las prisas, pero…)

Si encontraba la base del enemigo, provocaba algún sabotaje y luego huía, eso sería una gran victoria. Luego simplemente volveré en taxi sin importar cuántos euros cueste. Supongo que podría llegar diciendo sólo “al Arco del Triunfo” y luego hacer que a Jeanne y Meiya les dé un paro cardíaco al ver la factura.

Pensando en eso, llevé la mano a mi bolsillo para sacar el celular y así informar del estado de mi infiltración a Jeanne, pero… La señal estaba debilitada y no pasó mucho hasta que se cortó por completo. Dado que la línea que usa la base área también es la misma con el GPS, ésta tampoco funcionaba. Parece que estamos volando más alto que donde el móvil puede capturar el campo eléctrico.

Mientras tanto, Katze… estaba reunida con las demás en la góndola y cantando felizmente. La música era “Valkyria” de Wagner. Si no mal recuerdo esta era la música favorita de Hitler.

El interior del Kettenkrad estaba caliente, en especial la parte del pasajero. Por eso, al contener un poco el aliento me dieron ganas de desmayarme. Por supuesto que el aire llegaba hasta aquí, pero en vez de ayudarme sólo hacía que me sintiera en ambiente para dormirme.

Y así, la aeronave se pasó al menos tres horas flotando, y justo en el momento que estaba por quedarme dormido… Tan pronto me había alejado de Meiya, la mala suerte comenzó a pegarse a mí como una goma.

(¡…!)

La luz del hangar… está encendida. Alguien de la tripulación está viniendo. Al revisar de quién se trataba viendo por la abertura del asiento…

“Ich verändere Kleid. Ihr werdet hingerichtet werden,wenn es schwankt.”[2]

Fue Katze quien había entrado diciendo algunas palabras en alemán mientras un gran cuervo reposaba en su hombro. Luego, se dirigió a su propio cajón y sacó su uniforme nazi para luego… Pss psss. Lo puso en la cubierta del Kettenkrad, es decir, encima de donde yo estaba. Entonces dejó al cuervo en la parte superior del cajón y…

(¡…!)

¡Poco a poco comenzó a quitarse el uniforme de secundaria…! ¿Este lugar se usa para cambiarse? Entonces tiene sentido que haya un armario.

Justo frente a mí, estando alerta… El cuerpo no muy atlético pero en crecimiento de Katze comenzó a exponerse. En su espalda, la cual se podía ver perfectamente desde aquí, tenía puesto un brasier con ligas, lo cual me dejaba tranquilo porque no quería ni imaginarme lo peligroso que habría sido para mí de lo contrario. Al girarse hacia mi dirección en busca de su otra ropa para cambiar, pude ver el tamaño de sus pechos, los cuales coincidían perfectamente con su joven rostro. Diría que es casi igual que Hiraga-san.

Sin darse cuenta de mi presencia y desprevenida, Katze tomó su lencería roja y se la puso en sus pechos. A pesar de ser una niña de secundaria de metro y medio de estatura sí que elige ropa interior sexy. No obstante, incluso una silueta de ese tipo mezclada con una ropa interior provocativa es suficiente para aumentar la presión arterial y ponerme en peligro, a lo que Histeria se refiere, claro.

Aunque ahora que vengo a pensar en ello, esta situación no es para nada buena. Por mi parte tengo que seguir observándola dado que tengo que monitorear qué tipo de armamento tiene, pero a los ojos de ella, que se está cambiando tan naturalmente, pareciera que fuera un acosador. Más bien, eso es lo que definitivamente soy ahora. Esto es otra cosa que descubrí aquella vez que espié a las chicas cambiándose para su examen físico pero… ¡este tipo de situaciones son especialmente peligrosas para mi Histeria!

…¡Tokun…!

¡Lo sabía…! Efectivamente y naturalmente sucedió. Será mejor que deje de ver ahora mismo. No obstante, no es tan sencillo. Si ella me descubre, tengo que saber actuar, de lo contrario mi vida estará en peligro. Por lo tanto, al continuar viendo la sesión de striptease de Katze mientras luchaba con todas mis fuerzas contra mi subida de presión…

Ella jaló con sus dedos la ropa interior que había estado aplastando dado que estaba sentada encima del Kettenkrad… y entonces tomó un sombrero de bruja negro que al parecer era el sombrero de guerra del Régimen Hex y se lo puso. A continuación se acercó a un espejo que estaba pegado en la parte trasera del armario y sonrió, mirándose fijamente como si pensara en ella misma como la cosa más linda de este mundo.

No, realmente eres bonita. Siempre y cuando te esfuerces en hacerlo. Ver cómo la feroz Katze puso una expresión tan linda creyendo estar sola y recordar que es mi enemiga… sólo hizo que el nivel de peligro de la Histeria se duplicase.

(¿La belleza será cien veces mayor que el odio? No, creo que era al revés.)

Y así, mientras pensaba en lo malo que soy con los dichos de mi propio idioma… Grrr. Al parecer siendo balaceada por el aire, la gran aeronave hizo un movimiento brusco y Katze se tropezó. Luego… Poom. El pequeño trasero envuelto en una ropa interior roja… ¡s-se sentó encima de mi cabeza…!

“Narr! Ich sagte daß nicht schüttelte!”[3]

Katze, quien estaba gritando a los miembros de la tripulación…

“¿…?”

Comenzó a tocar con su mano. E-Estoy jodido. Tal vez ella sintió cierta incongruencia con respecto al lugar donde ella misma estaba sentada y por eso comenzó a mover su mano con duda, como si estuviera buscando algo. Y cada vez lo hacía más y más.

Luego, el cuervo dio un salto desde el armario y… ¡Pssha! ¡Me atacó con el pico! ¡Y justo en el ojo!

“¡Eso duele!”

Sin darme cuenta, levanté un grito al aire…

“¡¿T-Tohyama?!”

Me descubrió… ¡y de una forma miserable! Y de todos los lugares… tuvo que ser justo aquí, a no sé cuántos metros sobre tierra. Al final, el plan resultó ser bastante imprudente, pero todo es culpa del Jeanne. Lo que habría esperado de esa tonta estratega.

Katze dio un pequeño salto y se alejó del Kettenkrad… Luego llevó su mano rápidamente hacia su cajón y sacó una Luger P08 dorada igual a la de aquella vez en el Syma Hari.

No hay de otra, tampoco me puedo quedar sin hacer nada. Sin más remedio, tomé mi Beretta y salí del asiento del Kettenkrad.

“Dicen que las paredes tienen oídos, pero también ojos, Katze. Deberías darte cuenta de las miradas de los hombres, y más ahora que ya estás en esa edad.”

Dije, aunque era yo el que la estaba espiando. Usé mi forma de hablar del Modo Histeria y solté una frase de “es tu culpa que te haya espiado”.

“¿Te infiltraste solo en este gran Zeppelin NT? En serio, ¿qué tan tonto puedes llegar a ser?”

“Sólo para que lo sepas, yo no fui el que ideó esto.”

“¿Quieres decir que es una estrategia forzada?”

“Algo por el estilo, supongo.”

“Ya veo. Por ese lado me compadeceré de ti. Después de todo, era algo bastante común también en medio de las batallas de la Alemania nazi.”

¡Zhuiii! Katze silbó poniéndose los dedos en la boca y gritó algunas palabras en alemán… Luego de eso, varios pasos se escucharon desde el área de la tripulación.

Y así, varias chicas vistiendo el uniforme nazi femenino llegaron hasta la bodega en la que estábamos. Entonces, al ver el arma que tenía en mis manos, todas se pusieron nerviosas y se transmitieron entre sí el descubrimiento del enemigo infiltrado. Haciendo una formación en frente de Katze, intentaron protegerla.

(Cómo está mi Modo Histeria…)

Sorprendentemente estaba bastante activo. Supongo que era gracias a la vista de hacía un rato. Además, se me hace difícil admitirlo, pero al parecer ver un cuerpo aún en desarrollo… le da un mayor aumento al Modo Histeria.

“Bien, bien, ahora me pregunto cómo solucionaremos esto.”

Dijo Katze, como si fuera una pregunta medio retórica.

“El Régimen de Brujas es tal y como lo dice su nombre, una organización sólo de mujeres. Verás, tenemos nuestra propia regla militar llamada “Andere Haft”[4], por lo que los hombres están completamente prohibidos aquí. Así que aquí es donde te bajas, ahora mismo, por supuesto.”

Katze mostró una sonrisa sádica en medio de la góndola. Luego cada una de sus ayudantes sacó sus Walther P38 color negro. A juzgar por la manera en la que agarran sus armas me doy cuenta que no son principiantes. Las consideraré como experimentadas. Además que ahora mismo son diez contra uno…

Por mi parte se me hará difícil pelear siguiendo el artículo 9 de la Ley Butei, incluso en Modo Histeria. E incluso si la ignorara, tendría que pelear mano a mano contra mujeres. No queda de otra, vamos a por la labia. Estoy seguro que incluso si lo digo en japonés entenderán mis buenas intenciones. O eso es lo que pensaba, pero olvidé que había un enemigo al que ningún idioma le funciona… el cuervo.

¡Bassa Bassa! Vino directo contra mí con sus garras de un color púrpura claro.

(…¡Tienen veneno!)

Al darme cuenta de ello gracias a la vista que me ofrece el Modo Histeria, salté de inmediato hacia una parte de la escotilla. Mientras tanto Katze comenzó a disparar y una de las balas llegó hasta mi uniforme a prueba de balas. ¡Bam bam bam! El sonido de los disparos hizo eco por la bodega. Las chicas comenzaron a disparar de una forma bastante precisa, no obstante, lo esquivé y las balas comenzaron a chocar contra el metal del interior, produciendo chispas. Luego, intenté responder a esas acciones… pero mi visión y movimientos estaban siendo interrumpidos por ese cuervo con las garras venenosas.

El cuervo, aunque era grande, también era rápido. Sin miedo y de una forma casi temeraria, me trataba de atacar incluso viendo el arma en mis manos. Al final el enemigo más molesto aquí resultó ser este cuervo… Era bastante seguro que había recibido entrenamiento para convertirse en un pájaro asesino.

No me queda de otra. No me complace mucho la idea de lastimar a un animal… ni a las chicas que se diga. Tal y como me lo pidió Katze, tendré que “irme”.

Comencé a desplazarme dando unas cuantas rotaciones por el piso y luego abrí de una patada la escotilla por la que entré. Entonces, al entrar toda la corriente de aire de una forma brusca, todas las chicas de la tripulación soltaron un grito de preocupación mientras trataban de proteger a Katze. Luego de eso comencé a trepar hasta la parte superior de la aeronave, escapando de las balas y el cuervo.

El Grand Zeppelin NT ya estaba volando en medio del cielo del atardecer. Subiendo por la escalerilla exterior que se desplazaba a lo largo de la capa exterior de la aeronave… me senté encima de las células solares acopladas encima del dirigible y confirmé el escenario debajo de mí. No obstante, desde esta altura era difícil saber dónde estaba exactamente, sin mencionar que, para empeorarlo, todo estaba nublado.

Estábamos en pleno invierno, y la temperatura debía estar al menos algunos grados bajo cero. Se me dificulta un poco respirar, por lo que supuse que estaríamos a una altura de mínimo unos seis mil metros sobre el mar. Esto me recordó aquella vez encima del bombardero Galión, por lo que también me hacía pensar en este objeto mucho más rústico en comparación a ése. No obstante, mirando bien el fuselaje plateado, esta aeronave estaba construida con fibra sintética. La fibra de carbono a simple vista también parecía dura y liviana, sin mencionar que el diseño era uno clásico. Sin embargo se notaba que este Zeppelin NT había sido construido con partes de la era actual. De todas formas seguía siendo un dirigible. Su velocidad era de al menos unos ochenta o noventa kilómetros por hora.

La corriente de aire que llegaba hasta aquí era feroz, pero no tanto como para hacerme estremecer en el Modo Histeria.

(Bueno, supongo que llegó la hora de usar esto que tomé prestado…)

Saqué el paracaídas escondido en mi espalda, el cual había tomado del armario dentro de la bodega. Pero en ese momento… Bss Bsss… ¡Otra vez ese cuervo…!

Llegó hasta mi mano mientras volaba con todas sus fuerzas para no ser dejado atrás por la velocidad del dirigible. Pude evitar que me arañara con sus garras venenosas… no obstante, tuve que soltar el paracaídas a cambio. El paracaídas aún guardado en su bolsa rodó por mi lateral y comenzó a caer entre las nubes, desapareciendo en la distancia. Maldito cuervo. Estoy seguro que ésta era su intención desde un principio. Jodido pájaro listo.

Inevitablemente traté de darle unos cuantos disparos, pero el dirigible de inmediato pasó por algunas nubes y mi visión fue tapada por la niebla, perdiendo así de vista al cuervo. Chasqueé la lengua y, desde un borde de mi visión reducida, al otro lado de la nube en el dirigible… Katze apareció. La distancia entre ambos era de treinta metros.

Así que la capitán en persona vino hasta aquí arriba. Debo decir que su manera de librar estas batallas es muy parecida a la de Aria.

“¡Ajajaja! ¡Bien hecho, Edgar!”

Katze, quien llevaba el uniforme negro de la Alemania nazi, tenía puesto un paracaídas a su espalda. Mientras que con una mano sostenía al cuervo que había llamado Edgar, con la otra sostenía un cable de apoyo. Y también… Aaah, lo sabía. Vamos, Katze, no deberías caminar por esta corriente de aire con una falda de un centímetro por debajo de la entrepierna. ¿No ves que la fina lencería roja se puede ver?

Por otra parte, a mí, a quien le había dado un aumento en el Modo Histeria gracias a eso…

“Qué gran dirigible. Veo que tanto hoy como antaño la Alemania nazi sigue siendo número uno en tecnología.”

De alguna forma me había enseñado muchas cosas interesantes, así que decidí elogiarla un poco en agradecimiento.

“Cuesta un montón, así que ni se te ocurra dañarlo, ¿de acuerdo? Además que un segundo Zeppelin no está en los planes del bajo presupuesto que tenemos.”

Ciertamente, creo que escuché algo sobre eso de Katze en Hong Kong…

“Sí que me trataste bien aquella vez en Hong Kong. Ya sabes, el disparo a mi cabeza y el secuestro del barco.”

Luego, al decir mis palabras de rencor…

“Claro, estaba tratando con alguien tan bien reconocido como tú. Tenía previsto que te las arreglaras para evadirlo. Es más, así lo hiciste de hecho.”

Así que soy bien reconocido… No me motiva mucho eso~ Tanto dentro como fuera de la escuela lo único que hago es reunir un montón de títulos vergonzosos.

“Ah, cierto… los del Abwehr me informaron de algo interesante. ¿Es cierto que luego del Bandire invitaste a esa Meiya a tu propia habitación? Cuéntame, ¿qué cosas le hiciste a esos vulgarmente grandes pechos suyos?”

Preguntó Katze sobre aquello con una expresión de bastante resentimiento.

“Veo que sabes bastante. Pero lamento decepcionarte, porque entre ella y yo no hay ese tipo de relación. Al menos por ahora.”

Procuré negarlo de una forma en la que Meiya no resultara tan ofendida…

No obstante, la expresión de Katze cambió de resentimiento a exasperación.

“Yo… lo que más odio en este mundo es ver a un hombre y una mujer tan acaramelados. Entiendo que los pechos de Meiya sean enormes, pero te sugiero que te alejes de ella. Si estás con esa mujer, tu suerte se vendrá abajo. Además, esto es mi opinión, pero las mujeres no somos sólo pechos.”

No entendí del todo lo que quiere decir, pero me quedó bien claro el hecho de que Katze odia bastante a Meiya. Además, a juzgar por ese excesivo interés en los pechos… veo que Katze tiene un claro complejo con los suyos.

“No tengo interés en salir con alguna mujer por ahora, pero me grabaré esa advertencia en la cabeza. Ya de por sí tengo mala suerte, así que como baje aún más sería cosa de miedo.”

“Qué buen razonamiento. Bien, Tohyama. Antes de que te expulse de este dirigible, quiero hacerte una pregunta: Tohyama Kinji, ¿ése es tu verdadero nombre?”

“¿Y qué con eso?”

“Es mi costumbre recordar los nombres de los enemigos que derroto. Después de todo, es divertido recordarlos luego.”

Jojo, resultaste ser toda una sádica.

“Me pregunto si realmente será así. O tal vez al recordarlo pensarás si habría sido mejor no haber peleado en ese momento; ¿qué me dices?”

Hice un pequeño guiño, y los movimientos de Katze se detuvieron por un instante… En ese momento metí mi mano derecha en mi uniforme y empuñé mi navaja de mariposa con la izquierda. Al ver eso, Katze aseguró con fuerza la correa de soporte y luego… con su mano derecha tomó su Luger P08 y con su mano izquierda una daga envuelta en varios adornos de diamante. Con ambas cosas en la mano, ella puso una gran sonrisa de diversión en su rostro.

“¡Olvidemos por un momento lo ocurrido en 1940!”

…¡Ban ban! Y de repente disparó luego de decir algo parecido a una rescisión del Pacto Tripartito.[5] Logré esquivarlo uno y otro moviéndome de izquierda a derecha, pero…

Katze, ¿de verdad piensas pelear contra mí usando el Gun Edge? En ese caso con gusto acepto. Ahora mismo te mostraré la fuerza de Japón que Hitler siempre subestimó desde aquellos tiempos.

Katze daba varias pisadas firmes, como si hubiera recibido algún tipo de entrenamiento de combates sobre aeronaves. Comenzaba a acercarse sin ningún problema, pisando la superficie y con Edgar volando a su lado.

No obstante… justo ahora estoy en Modo Histeria. Y gracias a tu inconsciente movimiento de piernas, tus bragas hacen que mi sangre se caliente incluso con este frío. Sí, definitivamente las chicas pequeñas y delgadas son lindas.

¡Dooon! Ante el disparo de la Desert Eagle, la cual liberó un sonido mucho más fuerte que el de un arma normal, Edgar por primera vez se asustó. Luego de eso, el cuervo que más parecía un águila escapó volando por el cielo.

“¡Vete de aquí, Edgar! ¡Yo sola me puedo encargar de este tipo…!”

En ese momento, Katze dio un salto arremetiendo contra mí con su daga, la cual chocó contra mi cuchillo… El resultado fue que ella se enojó aún más. Luego de eso cambió la posición de agarre de la daga y ahora atacaba directamente a mi cuello. Pero era muy lenta, sus movimientos eran muy lentos, tanto que fácilmente me hice a un lado y luego me di la vuelta…

“Si tanto te importa ese cuchillo, ¿no sería mejor no usarlo mucho?”

¡Ckttt!

Con la punta de mi cuchillo, arranqué el cable del paracaídas que estaba envuelto alrededor del escote de Katze. Luego, con la misma forma de movimientos que Aria había realizado el día que nos encontramos por primera vez… me deslicé a un lado de ella y le robé el paracaídas. No fue de una manera tan limpia como lo haría Watson, pero contra este oponente era más que suficiente. Luego de eso salté encima de la superficie del globo como si fuera un trampolín y me alejé un poco de Katze…

“Si me disculpas…”

No importa la situación, el hecho de que hubiese tomado algo que estaba en el cuerpo de una chica no cambiaba, así que me disculpé de todas formas.

“Ugh…”

Katze soltó un sonido con enojo al darse cuenta de mi superioridad en un combate cuerpo a cuerpo.

“Vamos, sin esta cosa estar aquí arriba da bastante miedo, ¿no? Regresa adentro. Tal y como lo pediste, yo también me bajaré aquí y ahora. Justo ahora sería muy capaz de quitarte un par de prendas de encima, pero si lo hago te dará mucho frío, ¿sabes?”

Le advertí mientras me ponía el paracaídas en la espalda.

“¿Estás insinuando… que soy más débil que tú…? ¿Que tengo miedo?”

“En todo el sentido de la palabra.”

“¡Eso no es verdad! Ehmm… Uhmm… ¡sí, es culpa de esta cosa! ¡Por esta cosa no puedo moverme bien! ¡No es que tenga miedo o algo por el estilo!”

¡Tuff! Katze usó su daga y cortó el cable de apoyo que tenía envuelto en su cintura. Pero qué chica más orgullosa. Es la versión alemana de Aria en todo el sentido de la palabra.

“Pero estás temblando, Katze.”

“E-Es porque hace frío. ¡En esta temporada de invierno incluso un militar de alto grado no puede luchar bien!”

Jojo, esta chica es realmente obstinada. Pero ya no te quedan trucos bajo la manga aquí arriba, ¿verdad? Sinceramente quisiera quedarme con ella a complacerla un rato más, pero es hora de despedirse. No tengo ni idea encima de dónde estamos, pero en cualquier caso aquí es donde me bajo.

Bajé mis armas y luego comencé a caminar hacia la parte trasera del dirigible, pero en ese momento…

“…¡No escaparás!”

¡Pensaba que ella se retiraría con esto, pero en vez de ello Katze me persiguió…! Esto es malo, pero no tenía ni tiempo de dejar escapar esas palabras. Aprovechando el momento y sincronizándose con su dueña, Edgar vino hacia mí también. Por culpa de estos dos perdí el equilibrio y comencé a rodar junto a Katze por el dirigible. Luego caímos horizontalmente desde la parte superior. No obstante, me sostuve con una mano de un marco del dirigible para evitar que Katze cayera a la nada.

“¡Jaja, te confiaste mucho, Tohyama!”

La mano de Katze estaba sosteniendo el paracaídas. Y luego, desde la góndola se escucharon las voces de las demás chicas como si estuvieran animando a Katze.

“…Hey… ¿podrías por favor… no tomar eso?”

Aprovechando que una de mis manos estaba agarrándola y la otra estaba apoyada en otra parte para no caer, Katze tomó el arnés de mi paracaídas y lo desprendió de mí.

“Idiota~ ¡Ve al infierno tú solo!”

Luego, con sus propias manos, se aferró de un lado del Zeppelin y me arrancó el paracaídas. Pero, por culpa de aquel brusco movimiento, la mano que Katze tenía puesta sobre el dirigible se resbaló y se desprendió.

“Oh.”

Dijo de inmediato. Y luego comenzó a caer sin nada que la frenara. El paracaídas aún prendía levemente de mi hombro, es decir, todavía lo tenía, pero Katze no tenía ninguno.

Violación al artículo 9 de la Ley Butei…

“¡…¡”

Al mismo instante que pensé en ello, di un salto y caí del dirigible. Se podía escuchar los “¡guaaah!” que venían de las chicas en la góndola, y en un solo un instante comenzaron a desaparecer en la lejanía.

Luego coloqué bien el arnés del paracaídas nuevamente y perseguí a Katze, que caía de espaldas directo a la tierra.

(Llega… ¡alcánzala…!)

No tengo ni idea la altitud actual, pero eso no importa, no puedo abandonar a una mujer en esta situación. Puse mi cabeza hacia adelante y comencé a acelerar directamente hacia abajo. Luego pase al lado del sombrero de bruja de Katze, que se había separado de ella en la caída. En medio de esta oscuridad, sorprendentemente pude ver la cara de Katze completamente perpleja.

¡Un poco más… sólo un poco más… y alcanzaré su mano…!

Al alcanzar a Katze en medio de las nubes parecidas a neblina…

“¡Devuélveme… lo que es mío!”

¡Hey…!

Aun cuando vine hasta aquí con la intención de salvarla, Katze se enrolló a mi cuerpo y trató de quitarme el paracaídas. Luego de eso, el paracaídas finalmente se desprendió de mi espalda. ¡No puedo más con esta mujer idiota! Medio enojado, me aferré a Katze y traté de alcanzar el paracaídas nuevamente. Pero debido a la velocidad y a la presión de la caída mis movimientos estaban restringidos. Después, luego de que Katze me alejara de ella con una patada, en el momento que me separé de su cintura de donde estaba agarrado…

“¡Sieg Hail!”

Ella mostró una sonrisa cruel ante mí, que me había soltado, y luego abrió el paracaídas cayendo así suavemente por encima de mí.

Pero… Gkkk Gkk.

“Geh.”

La voz de Katze resonó muy cerca de mí por encima del cielo. El mismo dolor que llegaba a mi cintura también llegaba a la de ella. Después de todo, justo antes de que me pateara, uní la parte del cinturón del paracaídas con mi cintura. Y así, siendo sostenido por el paracaídas, además de Katze también siendo sostenida de la misma forma, logré zafarme de este desastre. Luego de eso, tomé el cable con mis manos, comencé a escalar a través de las nubes negras y… Mugyy.

“Si me disculpas, me agarraré de aquí. No miraré hacia arriba, así que tranquilízate.”

Me agarré de las delgadas piernas de Katze. Mi mano izquierda apretaba fuertemente la pierna izquierda y la derecha la pierna derecha para así no ser sacudido.

“¡O-Oye maldito! ¡No te aferres de las piernas de una dama!”

Katze se quejó de que la estuviera sosteniendo por debajo de los tobillos, y al siguiente instante…

¡Dooosh! ¡Tssss!

“¡…!”

“¡………!”

Pensé que aún estábamos a una buena altura, pero al ver bien nos encontrábamos ya muy cerca del suelo, bajando a toda velocidad. A juzgar por el hecho de que ya habíamos tocado tierra y aún estábamos desciendo, al parecer estábamos rodando por una pendiente. Pude darme cuenta perfectamente que estábamos rodando a través de hielo, pues los pedazos salían volando al chocarse con mi propio cuerpo.

¡Zaaazzazazazaa! ¡Zaaazazaaazaa! …De la nada salieron esos sonidos… Luego, mi cuerpo, que estaba a atrapado en esa caída de no sé cuantos metros, finalmente se detuvo. Al recuperar mi visión poco a poco abriendo los ojos lo que me encontré fue oscuridad… la oscuridad de la noche. Justo allí, encima de una pendiente bastante inclinada, mi cuerpo estaba boca abajo.

Fuuuh… traté de soplar con fuerza, y lo que se veía delante de mí era humo blanco. A juzgar por ello me di cuenta que había caído en un lugar con una temperatura bastante baja.

(¿D-Dónde diablos… estoy?)

Todo lo blanco que se extendía por el suelo era hielo. Los pedazos de hielo estaban siendo iluminados tenuemente por la luz de la luna que se abría paso por las nubes… Eran un glaciar.

Luego de pasar mi mano por mi cinturón, del cual la correa del paracaídas ya se había salido, la metí en mi bolsillo y traté de sacar mi móvil… Aunque no está roto, no tengo señal. Supongo que sigo estando en un lugar alto.

Al girar mi vista hacia arriba, más allá de las frías nubes, apenas pude ver el pico de una montaña.

(Así que una montaña…)

Luego de una tragedia viene otra nueva, ¿eh…?

Comencé a levantarme lentamente tratando de no caer por la pendiente. Lo bueno es que al parecer no me rompí nada. Por supuesto, aun así el cuerpo me dolía por los golpes que sufrí al caer. Pero comparado con los golpes de Ranbyou, esto no era nada. Aunque, de todas formas, los alrededores estaban oscuros y hacía tanto frío que me podría congelar en cualquier momento. La niebla que cubría la montaña estaba dispersada por los alrededores, lo cual hacía bastante difícil captar alguna dirección para salir de aquí, pero eso no significa que tenga que quedarme por mucho tiempo.

Entrando en un poco de desesperación, comencé a ver a mis alrededores buscando alguna luz, pensando que tal vez hubiese alguna cabaña o algo. Por supuesto, no encontré nada como eso, pero en cambio lo que encontré fue a Katze tumbada un poco más arriba en el glaciar, aún colgando del paracaídas el cual tenía un gran agujero.

“…”

Zkkk zakk… Comencé a pisar a través del hielo y a dirigirme hacia ella. Pensé que ya se había muerto, pero luego ella comenzó a girar la vista para un lado y para otro como si estuviera mareada. Mareada pero al menos viva. Esta chica sí que es dura de roer. Aunque no esperaba menos de la enemiga más representativa de la guerra del lejano Oriente.

“Katze.”

“…Uh… Ummm…”

Ya que Katze respondió a mi llamado con una mirada vaga…

“Te vas a resfriar si te quedas durmiendo allí.”

Dije no tan gentilmente dado que el Modo Histeria ya había desaparecido por el frío. Me alegro de que hayamos sobrevivido a la caída y todo, pero eso no significa que estemos a salvo.

Lo que cargaba puesto ahora mismo era el uniforme del instituto Butei, por supuesto que lo mismo iba para Katze con su minifalda del uniforme nazi. Pero aunque era ropa de invierno, su resistencia al frío realmente era mínima. A este paso la temperatura de ambos seguirá bajando y moriremos de hipotermia. Por eso… con el fin de evitar lo mayor posible este frío, tomé el cable y jalé el paracaídas. Y luego con su tela cubrí mi cuerpo y el de Katze.

Bien, convirtamos esto en nuestra tienda de campaña. Tal vez este tipo de tela era para ponerla en el dirigible, pero de cualquier forma su constitución tenía resistencia al fuego, por lo que debía soportar esta temperatura por el aislamiento térmico. Dado que la cantidad de tela que lo recubría también era considerablemente alta, ésta nos tapaba todo el cuerpo de la parte de arriba hacia abajo.

Y así, luego de un rato, Katze de repente levantó su cuerpo dentro de la improvisada y oscura tienda de campaña… ¡Pachinn! Sacó un encendedor del bolsillo trasero de su falda y generóó una luz LED.

“…”

“…”

La luz estaba en el medio, mientras que nosotros dos estábamos uno al frente del otro. Incluso si llamo a esto una tienda de campaña, no había soportes, por lo que ambos manteníamos la tela arriba con nuestra cabeza. Era más parecido a una lancha salvavidas, o no, tal vez un saco de dormir. Aunque ambos nos encontrábamos en un espacio así de pequeño, muy cerca el uno del otro, nuestras miradas se mantenían giradas y estábamos callados, pero…

“Tohyama. ¿Acaso me intentaste salvar hace un rato? ¿Acaso te hace falta un tornillo?”

Me habló con una mueca de enfado. Aun habiéndome salvado, perseguí a Katze mientras iba cayendo… Supongo que se refiere a ese momento en que salté del zeppelin para alcanzarla.

“Simplemente seguía la Ley Butei. Si mal no recuerdo, incluso en Francia tenían la ley de no matar.”

Katze se quedó callada, sin responder nada ante mi respuesta.

“…En serio, ¿dónde diablos estaremos?”

Esta vez fui yo el que preguntó, a lo cual Katze…

“Los Alpes del oeste. La ruta que tenía planeada seguir era directa a Turín, pero al parecer caímos justo en el cruce del Mont Blanc.”

…Mont Blanc… Al pensar en ello, me di cuenta que caímos en el peor lugar posible.

El Mont Blanc es uno de los picos más altos de Europa, y ocupa parte de Francia e Italia. Si mal no recuerdo, la altura era de unos 4800 metros. Con razón la caída duró tan poco tiempo.

Ni Katze ni yo hablamos mucho más de este tema. Ambos estábamos atrapados en esta realidad… esta realidad donde nos hallábamos en el Mont Blanc en pleno invierno, sin zapatos de nieve, abrigos y mucho menos una tienda. La supervivencia a partir de este mismo punto sería bastante desesperante.

“…”

“…”

No obstante, que ninguno de los dos hablara sólo hacía que el ambiente se oscureciera aún más. En situaciones como ésta, perder los estribos es lo peor que puede pasar.

Bien, comencemos una conversación para vencer el frio. Después de todo, dicen que a buen ánimo, buen espíritu. Y así, luego de un largo silencio…

“Katze, ¿de verdad asistes normalmente a una escuela?”

Saqué ese tema a la luz luego de recordar a Katze en el museo de arte del Louvre. Tal vez molesta porque la hubiesen visto, chasqueó la lengua y respondió…

“Lo mismo te digo a ti.”

Replicó sin dejar salir siquiera una sola excusa. Pero en mi caso me molestó mucho que mi enemiga me dijera eso, además de que aún me quedaba mi resentimiento por robarme el paracaídas y casi matarme otra vez, por eso me acerqué a su cabeza y… Guii. Tomé su cabeza, la puse a un lado de mi brazo y le hice una llave alrededor de su cuello.

Ooooh, ya veo. Como su cara es pequeña, su cabeza también lo es; cabe perfectamente en medio de mi brazo.

“…¡Duele, duele, duele, eso duele! ¡Suéltame, vamos, suéltame de una vez, suéltameee!”

Tal y como lo expresaba la queja de Katze, la llave en el cuello era una técnica bastante dolorosa. Rambyou también suele hacérmela sin una razón en mente, por lo que conozco perfectamente ese dolor. No obstante, aunque Katze estaba elevando la voz por el dolor, su tono carecía de fuerza, tal vez por el frío. Ver eso hizo que me diera un poco de pena… por lo que la solté.

“…….”

Katze llevó sus manos a su cabeza para acomodarse su alborotado pelo negro, luego se quedó por un momento en silencio y…

“…¡Aaaah!”

¡Hey! De repente se pegó a mi cuerpo y comenzó a realizar un ataque cuerpo a cuerpo sin preocuparse siquiera por su minifalda.

“¡Duele duele duele! ¡Hey, suéltame, suéltameee!”

Esta vez fui yo quien dijo esas mismas palabras. Se supone que hemos aterrizado fuera de sus dominios, pero este lugar está lleno de esvásticas. ¡En serio que estas brujas nazis han tocado fondo…!”

Al final, la tienda de campaña improvisada se terminó convirtiendo en una de verdad. En cuanto la media noche llegó, el frío aumentó a niveles muchos más peligrosos. Nosotros estábamos tratando de calentar nuestro propio cuerpo dentro de la tela del paracaídas mientras temblábamos, pero no… esto no era suficiente. Incluso dentro de la carpa, la temperatura parecía estar por debajo de diez o cinco grados. No obstante, me ofendería que me subestimases, Mont Blanc. En Japón también hay fechas de mucho frío, y si comparamos esto con la vez que fui a Aomori para fin de año y experimenté esa tormenta de nieve en el santuario Hitogi esto está aún bastante tibio.

Y de esa forma peleé contra la somnolencia que venía a causa de la hora y el frío… Y así hasta que llegaron las dos de la mañana.

…Bshhh.

¿Es mi imaginación o algo acaba de chocar contra la carpa?

(¿…?)

Pensé que podría ser un pedazo de nieve o algo, pero el sonido que produjo con el choque fue bastante suave. Era como si una persona lo hubiera golpeado. Y así, con una pequeña esperanza en mi pecho, traté de investigar la situación afuera por una pequeña abertura de la carpa…

Allí afuera, había una fisura entre las nubes, y el silencio era tan grande que me desesperaba… no obstante, no había rastro de persona alguna. Pero en vez de la figura de una persona…

“…”

Justo al lado de la pendiente estaba tirado un cuervo negro al que al parecer se le había congelado parte de las alas.

(¡Es Edgar…!)

Ése era el cuervo que Katze tenía como mascota. ¿Acaso recorrió todo el camino hasta aquí persiguiendo a Katze luego de caer del dirigible? Aun con la luz de luna iluminando el cielo, se supone que este tipo de pájaros no son nocturnos.

Edgar, quien estaba entre la vida y la muerte por el frío… Picch picch, tsss, tsss… Usando sus últimas fuerzas, dio unos pequeños saltos y planeó hasta que llegó a la pequeña abertura que hice para observarlo. Este animal hacía un rato trató de clavarme sus garras envenenadas… Era el ave asesina de una nazi, pero aun así este pájaro no tenía culpa alguna. Además, recorrió un largo camino hasta aquí persiguiendo a Katze. Ese gran espíritu de lealtad merece que le dé un poco de ayuda.

Y así, termine por meter a Edgar a la carpa improvisada. Luego cubrí el cuerpo medio congelado de Edgar con la bolsa del paracaídas…

“…Edgar, tu dueña todavía está aquí con vida…. Oye, Katze, es hora del momento conmovedor.”

Diciendo eso y tratando de darle el cuervo a Katze… Ella, quien hasta hacía un momento estaba en una posición para tratar de dormir pero temblando sin parar… ahora mismo no se movía. Es más, incluso había dejado de temblar. Esto… claramente no era porque hubiera dejado de sentir frío; posiblemente se había quedado sin fuerza física para resistirlo.

“O-Oye.”

Traté de llamarla una vez más, pero no hubo respuesta. Al acercarme a su rostro me di cuenta que ya estaba inconsciente. Además, su nariz estaba morada del frío. Al tocar sus mejillas, éstas me transmitieron una congelación bastante alta. Estaba a punto de morir por hipotermia.

“….”

Sin tener otra solución, tomé a Katze, que no se movía para nada, y la atraje hacia mí. Luego me puse en la parte posterior de su cuerpo y la envolví con mis brazos, calentándola con mi propia temperatura. De paso, también tomé a Edgar y lo metí en la parte de mi espalda por dentro de la chaqueta.

No obstante… con el paso de una hora… dos horas… la somnolencia y el cansancio se iban haciendo mucho más fuertes. Obviamente esto no se debía a que era de noche y por tanto el momento de dormir, simplemente estaba a punto de perder la consciencia al igual que ella.

Lo que dicen de morir si te duermes en una montaña nevada… no es una superstición en lo más mínimo. El cuerpo humano simplemente no puede dormir cuando hace demasiado frío, pero cuando éste supera cierto nivel te roba tanta fuerza que simplemente cedes al cansancio, y cuando esto pasa… ya es imposible reanimarte. Sin mencionar que la regulación de la temperatura corporal deja de funcionar en el momento en te duermes… ¡La temperatura interna comienza a descender sin parar hasta que finalmente llegas a la muerte…!

….

………

“¡…………!”

Desperté. Q-Qué bueno. Al parecer me quedé dormido, pero desperté justo a antes de morir. Mis ojos fueron atraídos por la luz que veía alrededor de la carpa improvisada. La temperatura también parecía haber aumentado. Al parecer el sol salió poco después de que perdiera la consciencia.

Edgar seguía en mi espalda, pero Katze ya no estaba frente a mí. Al parecer sobrevivió a la noche y había salido de la carpa. Al tratar de confirmar la hora en mi reloj de pulsera… Gaccht. Unas esposas… Tengo unas esposas en las manos. Unas con la marca de la esvástica gravada.

(Esa Katze… también carga este tipo de cosas…)

Arrastrando, mientras arrastraba las esposas con mis manos, traté de abrir la carpa y salir al exterior. Había mucho resplandor. El sol, sin una nube que le obstaculizara, estaba brillando radiantemente frente a mí. La brisa de viento que cruzaba por mis alrededores era fría, pero la luz del sol era tan caliente como para quemarme. Al entrecerrar un poco los ojos y revisar mis alrededores, lo único que veía eran pedazos de hielo y rocas puntiagudas envueltas en nieve. Bajo mis pies, un humo blanco parecido a vapor se estaba levantando del suelo. Por lo visto la luz del sol estaba derritiendo la nieve bajo mis pies. Encima de mi cabeza, entre las pocas nubes que había no podía ver ningún solo objeto volando.

“Guten morgen, Tohyama. Ahora mismo eres mi prisionero de guerra, así que no hagas locuras.”

Al oír la voz tras de mí y al girarme… allí estaba Katze, sonriendo alegremente mientras sostenía en su mano la Luger P08. Incluso con esa situación de ayer, ahora parece bastante saludable. Aunque como siempre sigue siendo una mujer tan desagradecida como siempre. Apenas amanece y es así como empieza el día.

Aunque, de alguna forma, el tono de su voz al decir esas palabras no transmitía la feroz aura de siempre. Al parecer se dio cuenta al despertar que estuvo siendo calentada entre mis brazos… Supongo que por eso su personalidad se suavizó un poco… aunque sus acciones eran igual que de costumbre.

Aún esposado, traté de llevar las manos a mis bolsillos y tomar mi Beretta… no obstante, al tocarla me di cuenta de ello sólo por el tacto. El peso era diferente; le habían quitado todas las balas.

“Si te preguntas dónde están las balas, andan por allí, muy al fooondo de ese glaciar. Pensaba hacer lo mismo con el arma, pero dado que es pesada haré que lo hagas tú mismo.”

“Ja… ya quiero verte disparando justo aquí en una montaña nevada. Si se produce una avalancha, tú también morirás aplastada.”

Dije eso… Luego me di la vuelta e intenté alejarme, o más bien escapar de Katze.

“En esa dirección queda Italia, Tohyama. La ciudad más cercana está muy lejos de aquí e incluso te toparías con controles fronterizos. ¿Qué harás si ni siquiera tienes tu pasaporte?”

Me di la vuelta nuevamente escuchando sus palabras. Ahora que lo recuerdo, ciertamente dejé el pasaporte en la habitación de Jeanne. Katze bajó el arma y luego comenzó a comprobar la hora en su reloj y también con la posición del sol.

“¿Entonces a dónde piensas ir?”

“Chamonix. Una ciudad a la frontera de Francia. Por supuesto, iremos por una ruta en la que no nos detengan los guardas de la frontera, después de todo yo también tengo problemas por ese lado.”

Katze giró su cabeza, ondulando su cabello varias veces mientras observaba su reloj y la dirección del sol. Al parecer no sabe exactamente el camino, pero sí la forma de evadir la ley. Supongo que enseñarme esa forma es su manera de dar las gracias por la situación de anoche. Por mi parte también entiendo que, aunque seamos enemigos, caminar uno por cada lado en esta montaña es simplemente algo tonto. Por ende, comencé a caminar junto a Katze. Ambos poco a poco comenzamos a descender los pináculos de hielo de la montaña.

“Aah, por cierto, Katze. Este pájaro ni siquiera sirve para tomarlo como rehén, así que te lo devuelvo.”

Acordándome de la presencia del cuervo en mi espalda, moví los hombros de un lado para otro para tratar de sacarlo, y de alguna forma se lo entregué a Katze. Al hacerlo…

“¿…? ¡…! ¡Edgar!”

Katze tomó la chaqueta que me había quitado y al darle la vuelta abrió los ojos de par en par al ver al cuervo, el cual salió volando, y luego lo abrazó. Entonces, con su rostro marcado por una gran sonrisa…

“¡Qué bueno…! Pensé que nunca te volvería a ver otra vez, Edgar… ¡En serio, qué bueno…! Ejeje… ejeeje…”

Ella… comenzó a llorar de felicidad. Lloró con aquella linda personalidad que había visto antes, una completamente diferente a la Katze habitual.

“…”

Supongo que no importa qué bandera o qué circunstancias lleves a las espaldas, una persona es una persona. Aunque ella era una que no daba las gracias para nada.

“¡Ajajajaja, Edgar, cuando regresemos te daré unos buenos pretzels para almorzar! ¡Jajaja, en serio, qué bueno, qué bueno!”

Decía ella mientras derramaba lágrimas de felicidad y agarraba fuertemente al cuervo con sus dos manos. ¡Tatatata! Iba corriendo por los alrededores, dando vueltas como si estuviera bailando un vals.

“O-Oye, Katze.”

Si sigues dando vueltas te vas a resbalar. Eso intenté decirle, pero en el momento que me decidí a hacerlo… algo peor que eso ocurrió.

“…¡Uoooa!”

Ella soltó un gran grito y luego desapareció de mi vista. Desapareció hacia abajo, para ser más precisos.

“¡¿Katze?!”

Me dirigí de inmediato hacia adelante, pensando que había caído desde un acantilado o algo, pero… en lugar donde había caído Katze era un pequeño hueco de alrededor de un metro de ancho. Era un poco difícil de distinguir debido al vapor que salía por debajo de mis pies, pero… ¡esto era una grieta! Era una grieta formada en medio de un glaciar y cubierta por una pequeña capa de nieve. En aquel agujero que bien se podría llamar un pozo natural, Katze había caído. La profundidad parecía ser de al menos diez metros. Y allí, en los laterales de la grieta formada por hielo totalmente oscuro… estaba ella, atrapada a unos cuatro metros de profundidad con Edgar en su mano.

“¿E-Eestás bien?”

“Tch.”

Katze estaba intentando levantarse, no obstante, la grieta era de nieve resbaladiza. No era un lugar en el que simplemente pudieras levantarte y subir. Es más, cuanto más se movía, parecía que más se estaba hundiendo. En ese momento intenté subirla un poco usando el cable del cinturón, pero… qué desgracia. El cabestrante de la hebilla estaba roto. No importa cuánto lo intentase, el cable no llegaba más allá de la longitud de mi brazo y luego se volvía a recoger.

En este tipo de situaciones podría haber utilizado mis codos como soporte y extender el cable con mis manos, pero… por culpa de estas esposas que me puse Katze, ni siquiera podía hacer eso en este momento.

“…¡Katze, quítame estas esposas! ¡Con las manos libres podría extender más el cable…!”

“…Ni hablar. Tú eres mi prisionero, ¿acaso lo olvidaste?”

Dijo Katze con una voluntad de acero mientras se hundía unos cuantos centímetros más en el hielo.

“¡Ya lo sé! ¡No huiré, te prometo que no lo haré! ¡Así que date prisa y quítame estas cosas!”

“…”

Katze se quedó en silencio una vez más. Pero al hundirse otros cuantos centímetros, su expresión finalmente cambio a una de preocupación. Luego, ella sacó unas llaves del bolsillo de su escote y se las dio a Edgar, el cual vino volando lentamente. Al tomar las llaves traídas por Edgar, me quité las esposas con mucha prisa… Entonces me recosté encima de una parte de la grieta, estiré mi cuerpo lo más que pude y mandé hacia abajo el cable… Luego, al ver a Katze unir el cable con su propio cinturón, con cuidado, lentamente y con cuidado, comencé a subirla.

¡Por suerte Katze era una chica mucho más liviana de lo que parecía, así que pude hacerlo…! Y así, mi enemiga, quien iba subiendo poco a poco por la grieta…

“…¡La mano…!”

Extendió su mano. De un movimiento, la mano de Katze tomó fuertemente la mía. Era una muy pequeña, y suave. Finalmente había subido hasta aquí nuevamente luego de haber caído por despiste en la grieta de hielo… aunque las esposas que tenía puesta hacía rato cayeron en él. Hasta el fondo del abismo.

Luego de todos estos acontecimientos, Katze, quien estaba bajando la montaña junto a mí… se había quedado bastante tranquila, y casi no dijo ni una sola palabra. Supongo que es una vergüenza para ella que su enemigo la haya salvado. Además, no parece tener intenciones de volverme a tomar como prisionero. Pero aun así le prometí que no huiría, por lo que hasta el momento sigo caminando al lado de ella.

Y así seguimos descendiendo, de vez en cuando ayudándonos mutuamente mientras bajábamos las pendientes de hielo azul pálido. Luego de eso creo que habríamos caminado unas cuatro o cinco horas. En el momento que el terreno bajo nosotros pasó de ser hielo puro a suelo sedimentado…

(…¿Eso es…?)

El clima había cambiado. Las nubes que cubrían el cielo se estaban despejando y finalmente podía ver algo de civilización después de un largo rato.

“Son cables y torres meteorológicas.”

Luego de un buen rato estando callada, Katze finalmente volvió a hablar, pero esta vez con un tono mucho más animado.

“Se ve bastante lejos…”

“No te quejes tanto, Tohyama. Luego de pasar por allí llegaremos a Chamonix. Dado que es una ciudad frecuentada por escaladores, también hay hoteles. Podrás beber una sopa caliente cuando lleguemos.”

“Así que una sopa caliente. Sí, no suena mal.”

Sin darnos cuenta, ambos le dimos una sonrisa al otro… Luego, al recordar que éramos enemigos, Katze de inmediato giró su rostro. No obstante, al mencionar la palabra sopa, su pequeño estómago hizo un leve sonido como de “grrr rrrr”. Dado que al parecer este tipo de cosas es vergonzoso para toda chica, da igual su nacionalidad, el rostro de Katze se ruborizó.

(Obviamente tiene hambre….)

No había comido nada en más de un día, lo cual obviamente era lo mismo para mí… por lo que llevé mi mano hacia la altura de mi bolsillo de la cadera y saqué una barra de cereal que había tomado de Meiya. Al hacerlo, Katze de inmediato dio un vistazo a mi provisión. Su mirada es sorprendentemente aguda~ Aun así, dado que en ningún momento me dijo que se la diera…

“¿Quieres comer? Aunque no te daré todo.”

Al preguntarle, Katze, quien aún estaba ruborizada…

“¡¿D-De verdad piensas que aceptaré las sobras de mi enemigo?! ¡Recuerda que soy la gran comandante del Régimen Hex!”

Dijo eso, pero al momento de terminar el sonido de su estómago volvió con más presencia.

“…”

“…”

Sin decir mucho más, tomé la barra de cereal y la partí en dos. Luego, al intentar dársela a Katze… ¡Tatatat! Acercándose rápidamente pero aún con una expresión malhumorada, tomó la barra y comenzó a comer. La señorita comandante del Régimen Hex hacía lo contrario que decía, comiendo rápidamente el pedazo de barra en sus manos… o eso es lo que había pensado hasta este momento, pero ella incluso tomó un poco de la barra y se la dio a Edgar de comida. Al parecer seguía teniendo su lado amable.

Dejando eso de lado… esta barra de cereal es realmente mala. Incluso con el estómago vacío sigue siendo verdaderamente mala. La textura es reseca, y te absorbe toda humedad de la boca cuando lo muerdes. Ya de por sí estoy completamente seco y muerto de sed. Quisiera algo de leche, o al menos un poco de agua, pero por supuesto aquí no hay. No es como si no hubiera otra opción, no obstante, ésa implicaría comer hielo, lo cual llevaría al peligro de que mi temperatura descendiera peligrosamente.

Mientras pensaba en ello, Katze llevó su mano hacia el bolsillo de su escote y tomó un pequeño recipiente dorado. ¿Acaso esta chica llevaba eso ahí para aparentar tener algo más de pecho?

“¿Y esa cosa? ¿Acaso es una bomba?”

Pregunté con desconfianza.

“Cerca, pero no tan cerca. Es sólo agua. Recuerda que yo soy la Bruja Maldita del Agua, aunque normalmente ésta es agua que usaría como arma en el peor de los casos. Dado que la avena de trigo no hace tan bien para el estómago cuando no se bebe agua, me la tomaré.”

Glup glup glup… Katze, quien estaba bebiéndose su agua…

“Mmm.”

Me extendió su recipiente, aunque sin verme a la cara. ¿De verdad… compartirás esto conmigo? Es tu preciada agua, incluso te puede servir como un arma, ¿sabes? Entonces esto quiere decir que me devuelves el favor por la comida, supongo.

Katze obviamente era mi enemiga… no obstante, era una con un alto orgullo. Sin decir ni una sola palabra, acepté su recipiente y bebí un poco del agua, aunque quedaba poco menos de la mitad. Esto me llevaba a pensar nuevamente: cuando te enfrentas a una montaña, o más bien a la naturaleza, uno no conoce enemigos, todos son aliados.

Después de todo, de seguro tendremos que ayudarnos el uno al otro mientras sigamos aquí.

Cuando terminé de beber el agua y me decidí a devolvérsela a Katze…

“…Soy mitad francesa y mitad alemana.”

Comenzó a decir mientras mantenía su mirada contemplando las montañas de Francia.

“Durante la Gran Guerra, las brujas de la guerra de la ciudad que quedaban en la frontera entre Francia y Alemania, Estrasburgo, se unieron al Régimen Hex y pelearon valientemente, dando su vida por la gran patria Alemania. Por si no lo sabías, Estrasburgo en un principio pertenecía a tierras alemanas. Por eso todas las brujas de allí realmente son alemanas.”

Dijo Katze mientras su expresión se iba haciendo más amarga con cada palabra…

“Pero ahora Estrasburgo es parte de Francia. Es bastante obvio, pues ése fue el resultado de la guerra, lo que llamarías el resultado de la disputa territorial. Ahora mismo, en esa ciudad, los descendientes de aquellos que derramaron su sangre por nuestra patria son perseguidos por Francia. Sus cabellos son cortados, nuestros antepasados tomados como burla por Internet y muchas veces inclusive a mí me han sacado a patadas de una tienda alegando que no le venderán nada a una nazi. Justo cuando pensé que las cosas se tranquilizarían al borrar el Hakenkreuz[6] grabado en mi ventana, jajaja, sorpresa sorpresa, no pasó así.”

En ese momento recordé la expresión de Katze en el museo del Louvre, justo ahora cuando ella estaba soltando una risa de auto burla… Sí, recordé aquella expresión de la escena de Katze estando sola en medio de las otras chicas francesas.

“Pero la persona que le extendió su mano a alguien como yo fue la secretaria Yviltha. Ella fue la que, igual que a mí, reunió a varias de las brujas de guerra alemanas y nos concedió un campo de batalla. La secretaria daba mucho miedo cuando se enojaba, pero aun así era alguien muy amble, y bastante bella.”

Ellas no pueden mantener su identidad si no es con la pelea, y no pueden pelear públicamente por la persecución recurrente… Y el resultado de todo eso… al final resultó ser el terrorismo. Pareciera como si Katze me estuviera transmitiendo a mí, un simple prisionero, sus deseos para que comprendiera un poco sus motivos. No obstante, no puedo estar de acuerdo con eso.

Yo soy un Butei. Aunque ellas no sean tan peligrosas como el malvado ejército de EE.UU., mi deber es seguir la Ley Butei y acatarla, y por tanto tengo que arrestarlas. No importa qué tipo de penosas circunstancias carguen a sus espaldas, el trabajo de indagar y tomar una decisión sobre eso recae en los tribunales de justicia. Ésa es una gran línea de la cual no nos podemos desprender ni cortar, al menos en nuestro caso. No obstante, no soy un desalmado sin corazón ni sentimientos. Al menos por ahora no tocaré ese tema. Lo consideraré mi buena cortesía hacia la orgullosa Bruja Maldita del Agua que me compartió un poco de su agua para beber.

[1]. Estilo de moda utilizado por las chicas jóvenes que consiste en llevar ropa suelta y ligera. Estas prendas recuerdan a la ropa que llevaría un habitante del bosque, como por ejemplo Caperucita Roja. (N. del E.)

[2] Como mi uniforme se haya arrugado, déjenme decirles que todas serán ejecutadas.

[3] ¡Idiotas! ¡Les dije que tuvieran cuidado!

[4]. Del alemán literal, andere (otro, distinto) y haft (prohibición). Significa relaciones ilícitas entre hombres y mujeres, en otras palabras, adulterio. (N. del T.)

[5]. El Pacto Tripartito fue una alianza entre Alemania, Italia y Japón. (N. del T.)

[6] La Esvástica.

Un comentario en “Hidan no Aria Volumen 15 – Capítulo 4

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