Maou Gakuen no Futekigousha Volumen 1 – Capítulo 4

Capítulo 4: El Sentido Común Atrasado del Rey Demonio luego de Dos Mil Años

 

Me di la vuelta para retirarme, y al intentar hacerlo, una voz llegó desde mi espalda.

“Detente… ahí…”

Zepes trataba de levantarse lentamente, pero una herida es una herida. Su cuerpo no podía moverse como él quería y sólo estaba arrastrándose por el suelo.

“Estoy seguro que te salvarás si te dan tratamiento de emergencia. Sólo ríndete y ya.”

“Ja. Pensé que dirías eso. Y aun así eres alguien que heredó la sangre del progenitor. Mira que no puedo creer que exista alguien de la orgullosa familia del Rey Demonio que ni siquiera pueda darle el golpe de gracia a su enemigo…”

¿Se referirá a los que heredaron la sangre del Rey Demonio? Pero eso da igual, después de todo yo soy ese progenitor del que tanto habla.

“Te recomiendo que no hables mucho. Morirás.”

“Mátame.”

“Dices eso, pero escucha: yo no gano nada con matar a un debilucho como tú.”

“¡Ja! ¿Ni siquiera puedes hacer eso? Entonces ven y trata de hacer que me rinda. ¡¡Pero es mejor que sepas que no me rendiré aunque me muera!!”

Si se lo ordeno, definitivamente lo hará.

“Sé que lo que estás pensando ahora mismo, bastardo. Piensas usar la magia de imposición, ¿no es así? Bien, muy bien, hazlo. Eso demostrará que sólo eres una basura que no puede obtener mi rendición sin recurrir a eso, ajajaja, ajajajaja, AJAJAJAJAJA… ¡¡Kufff!!”

Puse mi pie encima de la cabeza de Zepes y la hice estrellar contra el suelo de piedra.

“Santo cielo. En serio, tienes la cabeza demasiado en alto. Eres un tipo al que de verdad le gusta sumergirse en esa pequeña sensación de superioridad.”

Aun así, acaba de decir algo interesante.

“Así que no puedo hacer que te rindas sin usar la magia de imposición, uhmm.”

“…¿E-Es la verdad o no… maldita basura…?”

Dijo Zepes rechistando aun cuando seguía pisando su cabeza contra el suelo.

Para ser un simple debilucho, sí que pone esfuerzo en hacer que lo odien.

“Ya veo. Se ve entretenido; con gusto acepto el reto. Entonces, si hago que te rindas sin usar la magia de imposición, yo gano, y si no lo logro tú ganas.”

“¿Qué dices? ¿Estás hablando en serio? ¡Déjame decirte que no pienso rendirme aunque muera…!”

Luego de parpadear un par de veces, activé la magia «Zecto»[1]. Justo allí, salían escritas las condiciones de que si no conseguía la rendición de Zepes sin usar la magia de imposición entonces yo tendría que rendirme. «Zecto» era algo definitivo. Ni el que activaba el hechizo ni quien lo firmaba con su poder mágico podían romperlo. Ante eso, Zepes firmó sin dudarlo siquiera.

“Maldito idiota… No importa qué tanto me golpees, yo no me daré por vencido… Suerte con ello, y espero que no te arrepientas… ¡¡Hyajajaja ajajajaja jajajaja!!”

En ese momento, extendí mi dedo índice y lo acerqué a la frente de Zepes.

“¿Annh? ¿Qué mierda haces–?”

Recogí mi dedo y lo volví a estirar.

“…¡¡Gssssssh.!!..”

Todo el cuerpo de Zepes salió volando en pedazos.

“…Oh, creí que me había contenido bastante. Y pensar que con esto ya se murió…”

Santo cielo, qué molesto, si lo dejo así perderé. Supongo que no hay de otra.

Me hice un pequeño corte en la piel de mi dedo índice extendido y dejé caer una gota de sangre al suelo. Ésta era la magia «Ingall»[2]. Al hacerlo, el cuerpo de Zepes comenzó a reconstruirse y así resucitó sin una sola herida, aunque ahora hice un poco más fuerte su armadura y espada.

“¡¿Qué diablos…?! ¿Qué es esa magia? Zepes había muerto y ahora… ¡¿resucitó?!”

“¡¿Hizo resucitar a un muerto…?! ¡¡Ese tipo de magia supera todo conocimiento!!”

¿De qué están tan sorprendidos?

La gente en las gradas se puso intranquila al ver a Zepes resucitar. Si no saben utilizar esta magia, el que muere seguirá muerto. Es sentido común.

“¿Qué…? ¿Qué me pasó…?”

Zepes me miró con cara de sorpresa.

“¿Y bien? ¿Qué se siente al haber muerto una vez? ¿Ya estás con ánimos de rendirte?”

“I-Idiota, ¿quién se va a rendir…? ¡Gyaaaaah!”

Lo golpeé una vez más con mi dedo.

“Ajajaja, lo maté otra vez sin darme cuenta. Bueno, igual puedo volver a resucitarlo sin problemas si no pasan más de tres segundos. Esto es lo que se conoce como la Regla de los Tres Segundos.”

Desde las gradas se escuchaba un gran silencio, y se pudo sentir como si fuera una ola recorriendo el cielo.

Bueno, bueno. Al parecer me estoy pasando un poco, ¿no es así? Esta Regla de los Tres Segundos de revivir a alguien en ese tiempo luego de matarlo era una buena broma en la era del mito, pero, válgame dios, en serio, qué mal gusto tienen en esta época.

Era de esperarse que, tras pasar dos mil años, la cultura cambiara junto con la forma de reírse. Aunque, más bien, ahora mismo todos tenían una expresión de terror.

¿Tal vez eso es señal de lo mucho que mi sentido del humor se ha enfriado? Supongo que tendré que contenerme hasta entender el sentido del humor de la era de la magia.

“¡Ja…!”

Zepes, quien resucitó una vez más mediante mi «Ingall», me miró con una expresión de terror.

Bien, supongo que iré un poco más a la ligera. Tal vez hasta el punto de dejarle sólo un trauma.

“No me rendiré incluso si muero. Fue lo que dijiste, ¿verdad? ¿Acaso pensabas que sólo podías morir una sola vez en tu vida?”

Sin respuesta alguna, Zepes simplemente se quedó temblando.

“Bueno, te lo pregunto una vez más: ¿te rindes?”

Y así, una vez más, de inmediato puso una expresión de desesperación. No obstante, replicó en voz alta.

“N-Ni lo pien– ¡¡Gyaaah!!”

Pensé en acorralarlo una vez más, así que lo volví a matar. Aunque, de todas formas, lo malo de «Ingall» es que hay que usar una gota de sangre para que surta efecto.

Y una vez más, el cuerpo de Zepes se reconstruyó y volvió a mirarme con una expresión de miedo.

“Por cierto, hay una interesante cuestión acerca de esta magia. Verás, muchas veces se ha cuestionado si Ingall realmente resucita a la persona muerta o si por otro lado sólo crea una nueva persona, pero con la misma personalidad, recuerdos y apariencia que la muerta. Dime, ¿tú qué piensas?”

Los labios de Zepes estaban temblando mientras que al mismo tiempo el sonido de sus dientes repicando del miedo se escuchó por alrededor. Su cara estaba obviamente pálida.

“M-Maldito… ¿C-Cómo te atreves a usar tales trucos cobardes…?”

“Ya veo, no te interesa. Y eso que en mi era se trataba de un tema de discusión bastante apasionante…”

Bueno, al igual que el sentido del humor, supongo que los conocimientos en estos temas también varían según la época.

“Bien, ¿qué te parecería otra muerte?”

“O-Oye… deja de decir cosas como matarme tan tranquilamente…”

Jaja. Incluso siendo yo, en ese momento mostré una cálida sonrisa.

“Vamos, ¿qué pasa, que ahora te dio ganas de decir tales cosas? No es como si fueras a morir realmente sólo con matarte.”

Dije despreocupadamente y puse mi dedo en la frente de Zepes otra vez.

“E-E-Espe– ¿Espera…?”

“¿Um?”

Oh, eso fue mi culpa. Se me resbaló el dedo y terminé matándolo otra vez. Veo que aún me falta acostumbrarme a este cuerpo reencarnado. Y justo ahora que parecía que iba a decir algo… Bueno, ya lo escucharé cuando lo resucite.

Usé nuevamente «Ingall».

“¡¡¡M-Maldito!!!… ¡¡¡Te dije que esperaras un momento!!!”

“Kajaja, lo siento, fue sin querer.”

“¡¡Nada de kajaja, bastardo!! ¡¡¿Quién mata a alguien por error?!!”

“Oh, aún te ves bastante animado. Bien, entonces hagámoslo de nuevo.”

Dije eso y llevé mi dedo a la frente de Zepes. Pero antes de que lo tocara, su cuerpo se contrajo y el valor desapareció de su mirada.

“…E-Espera un momento…”

“¿Uhm? ¿Qué sucede? En medio de una batalla no se pide a uno que te espere, ¿sabes?”

“Yo…”

Y luego, finalmente lo dijo, aunque con una expresión de humillación.

“Yo pierdo… Me rindo.”

Vamos, ¿acaso no tienes ni un poco de espíritu competitivo?

“En serio, ni siquiera pudiste aguantar este tipo de juego. Y eso que planeaba matarte al menos unas mil veces.”

Dije eso tratando de sonreír para demostrar que no tenía ni un rastro de hostilidad hacia él, pero por alguna razón Zepes tembló del miedo.

“Ese tipo trató a Zepes… como si fuera un niño pequeño…”

“…Su poder es demasiado abrumador… ¿Quién rayos es ese tipo…? Es la primera vez que lo veo.”

Esa clase de palabras llegaban hasta aquí abajo desde las gradas.

[1]. Contrato.

[2]. Resurrección.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s