Shiniki no Campiones Volumen 1 – Prólogo

“El mundo está lleno de dioses.”
El teclado de la pc encima de la mesa comenzó a resonar.
En ese momento, se estaba escribiendo el borrador del informe de investigación.
“Existe el dios de la luz, dios del cielo, dios de la tierra, dios del fuego, dios de la fertilidad, dios de la guerra, y el dios de la muerte–”
“Ellos son capaces de manipular la realidad, destruyendo, o en otros casos reconstruyendo nuestra
sociedad y el mundo en sí, postrándose como los supremos gobernantes. Ellos comprenden muy bien que nosotros, los mortales no poseemos el poder para oponernos.”
“En otras palabras, el poder que “hace de un dios, un dios” ”
“Actualmente nos referimos a este poder como 「autoridad」”
“Si la autoridad llegase a las manos de los mortales, si llegase a las manos de una persona con una voluntad y talento excepcional, no sería demasiado decir que aquella persona ganaría un poder igual o mayor a la de un dios.”
“Me imagino que a esas personas se les llamaría 「Reyes demonios」”
“Tal como en la era de mi antepasado, Cesare Blandelli, el cual se había ganado el respeto y obediencia de su pueblo.”
“Sin embargo, en cierto punto, dejó de lado su dominio y su arrogancia y alcanzó la hazaña de “matar a un dios” por el bien de las personas más débiles. Logrando así cruzar al otro lado de la puerta que lleva al mito y cambiarlo por completo.”
La persona escribiendo se detuvo en ese punto.
La aplicación del pc– la aplicación de llamada comenzó a sonar.
Era un numero desconocido, pero la persona en el escritorio, Julio Cesar Blandelli, la aceptó sin más, como si tuviera un presentimiento de la persona del otro lado.
“Julio, te habla Rokuhara Ren, ¿tienes un minuto?”
“… Ren, ¿de nuevo tomaste algo prestado?”
La persona al habla era quien él se había imaginado, un viejo amigo japonés.
Excesivamente responsables y puntuales– para Julio, esos eran los valores que caracterizaban a los japoneses. Sin embargo, ese chico rompía esa imagen totalmente.
“Pero sabes bien la razón, ¿no? Mi móvil se hizo pedazos el otro día, por eso tomé prestada la portátil de Eric que se convirtió en mi compañero de habitación en la casa de huéspedes.”
“Parece que te diviertes ahora luego de mucho tiempo lejos de tu tierra natal.”
“Jajaja. Aunque realmente no he visitado la casa de mis padres en Tokyo aún.”
Al otro lado del altavoz de la pc y el cable LAN, Rokuhara Ren rio alegremente.
Él ahora mismo se encontraba en un lugar 10 mil kilómetros alejado de la casa de Julio en España.
“Dejando eso de lado… la situación del accidente en Kobe no está progresando bien. La fuerza de autodefensa bloqueó el paso a la isla portuaria y no podemos acércanos ni un metro.”
“Al parecer nos demoramos mucho. Bueno, no hay problema Ren, te prepararé un pase libre.”
“¡¿Puedes hacer eso?!”
“No subestimes el poder de mi familia ni la organización. Usaré mis influencias cuantas veces sea necesario.”
“¿Incluso si no es Europa, sino el continente japonés?”
“Puedo hacerlo. Tengo varias conexiones con asociaciones japonesas, haré que colaboren conmigo.”
“Nuestra empresa es bastante sorprendente, ahora que lo pienso.”
“No es una empresa, es la organización “Campiones”. Una de las agrupaciones más prestigiosas de los últimos tiempos, grabatelo bien. Recuerda que ahora eres oficialmente uno de nosotros.”
Campiones. Se refieren a los Triunfadores, a los Guerreros.
Era el titulo del ancestro y piedra angular de la familia Blandelli, al igual que la de la organización. Aquella persona reconocido como un Rey Demonio y un campeón con total nobleza.
Y así, el japonés más reciente, en la prestigiosa organización rio una vez más.
“Jajaja. Lo siento, no tengo ni idea de las cosas del mundo de los magos.”
“Por cierto, ¿cómo te ha ido con Stella? Creo que eso es más importante ahora mismo.”
“De alguna forma conseguí que me dijera cuales dioses del otro lado podrían ser “invocados”. Esta vez el otro mundo es de donde viene Stella, la Mitología Griega, ¿no? Me dijo varias cosas sobre eso también.”
Varios nombres comenzaron a llegar a la cabeza de Julio.
Tales como el dios del cielo Zeus, su esposa Era, Apollon el dios del sol. También podría ser el dios forjador Hefesto, Ares el dios de la guerra, la hada Harmonia y el héroe Aquiles etc etc
Esos eran aquellos grandes dioses de la magnifica mitología Griega– Sin embargo
“…Ehmm, primero no hay duda de que Apollon es un dios. Ares tal vez sea posible siempre y cuando sea sólo “llamarlo” No es muy recomendable tratar con Hefesto, de ser posible no quiero tratar con la diosa Era. Además, no quisiera entablar una conversación con la terca Artemisa.”
“Claro, eso si es que mis conjeturas son las correctas.”
Luego de escuchar sobre cada uno, Julio dijo.
“Se escucha como si sólo fuera posible contar con Apollon y nadie más.”
“¿Piensas lo mismo? La verdad es que yo también llegué a pensar que esto sería un poco complicado.”
“Stella también es una mujer con carácter después de todo. Imagino que habrá tenido algunos enemigos del otro lado. En todo caso, te deseo suerte, por fortuna para nosotros el no poseer la gracia de un dios es nuestra mayor ventaja.”
Julio tomó un respiro y replicó.
“Escucha Ren, a toda costa debes cambiar el Mito a toda costa. Matando… a cualquier dios si es necesario.”

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